Hoy
vamos un poco más en serio, más que nada porque lo que veo estos
días en la política española me genera más desasosiego que sentido
del humor.
Veo
una izquierda en el gobierno, torpe, muy torpe, bastante más de lo
que me imaginaba cuando accedió al poder. Timorata, sin ideas, dando bandazos, con continuas
contradiciones... Una izquierda que, como todas las izquierdas de las sociedades "avanzadas", sigue sin responder a esa pregunta que nos venimos
haciendo desde hace más de 30 años: ¿Dónde está el progresismo
de este mundo? ¿Y concretamente en España? Más allá de intentar arreglar los destrozos que deja la derecha cuando pasa por el poder, claro.
Y ¿En qué momento le dimos
carta blanca a la derecha para que acabase con el entorno natural y envileciese la propia naturaleza del ser humano bajo la premisa de que el “tener” era más importante
que el “ser”?
Y
en este contexto es como vemos llegar al poder a una desdibujada izquierda con un eterno "quiero y no puedo", enlazando en la ciudadanía una frustración con otra.
Veo
a una extrema derecha (porque lo que yo entiendo por “derecha”,
en este país no existe) sin control pidiendo a gritos un golpe de
estado. Gentes corruptas, corruptas hasta la médula, soberbias..., siempre en posesión de la verdad y gestores de la palabra de Dios. Gentes de misa diaria. Gentes sin ningún respeto que hacen del insulto bandera (para la historia aquello de "felón" al Presidente del Gobierno). Y eso sí, lo que nunca falla: Gentes que nunca se olvidan de los... "amigos". Faltaría más.
Su misal: La mentira sistemática y el insulto, enmarcados en un nivel cultural y de razonamiento tan
bajos que hacen dudar de sus verdaderas capacidades... Y la de la mayoría de sus votantes.
Y
no hay más, es lo que nos ha tocado en una sociedad absolutamente
desmovilizada y sin norte, donde resulta mucho más fácil ver en una
manifestación a un millonario en su descapotable con un altavoz
gritando consignas en contra del gobierno, que a un trabajador
exigiendo justicia y mejores prestaciones sociales. Y espera, que igual no hace falta buscar mucho para ver a un trabajador en paro caminando detrás del descapotable gritando las mismas consignas.
Así
que hoy no me ha venido el sentido del humor y eso que, como siempre,
los herederos del Gran Rajoy, nos están ofreciendo momentos
inolvidables.
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