“Hechos alternativos” es una frase que puso de moda la consejera del ex presidente de los Estados Donald Trump, Kellyanne Conway, para defender una falsedad demostrada.
Hasta aquel momento, pensábamos que los hechos son ciertos o no, pero ¿“alternativos”? Y la bola ha ido creciendo y creciendo, hasta tal punto que hay mucha gente que cree firmemente en los “hechos alternativos”. “Tú crees en la ciencia y yo creo en esto” me ha dicho alguna que otra persona. Alucinado he comprobado que es imposible demostrarles que las “verdades” que defienden no tienen ningún sentido, que son inventos de gente que se aburre mucho por las tardes, después de la siesta. Incluso demostrándoselo con datos incuestionables. Imposible.
Para ellos la ciencia es una cuestión de “creencias”, al igual que quien cree que la Tierra es plana o que existe una conspiración mundial para acabar con la “libertad”. Y lo dicen imperturbables.
Normalmente pensamos que esta gente tiene algún tipo de… carencia y que todo se queda ahí. Seguramente será así. Pero a veces pienso en la posibilidad de que unos perturbados de este tipo (por ejemplo los antivacunas), adquieran un poder inusitado en base a que el resto del personal trague con la retahíla de sus “verdades alternativas”.
Parece inverosimil, pero con un arsenal parecido de infamias los nazis llegaron al poder. Y no perdamos de vista, que detrás de estos movimientos, siempre están los creadores de confusión informativa: Los neo-nazis del siglo XXI. Y estos han aprendido perfectamente a adaptarse a los tiempos.










