Quiero dedicar mi última reflexión, antes de las vacaciones, a los migrantes, que este verano van a seguir masivamente jugándose la vida, con la raquítica esperanza de conseguir una vida un poco mejor. ¡Qué felices éramos cuando, resignados, seguían aguantando la miseria en sus propios países.
Totalmente inconscientes de la que estábamos liando, nos prometíamos un mundo feliz al estilo europeo, sin tomar realmente conciencia de que nuestra felicidad se estaba sustentando ( y sigue) en decenas de miles de cadáveres y millones de explotados.
Ahora los explotados del mundo han dicho "¡Ya basta!" y nosotros con cara de sorprendidos, incrédulos de lo que están viendo nuestros ojos, estamos generando una de las mayores barbaridades que la humanidad vaya a recordar nunca: Miles de mujeres violadas por el camino, torturados, vejados, humillados, robados..., miles y miles de ahogados en el mar, decenas de miles de confinados en pseudo-campos de concentración... ¡Un puñetero desastre humanitario!
Va por ellos mi mejor deseo para ese tormentoso viaje, mientras que aquí, un privilegiado, se va un par de meses de vacaciones.
Nos leemos a la vuelta.
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Totalmente inconscientes de la que estábamos liando, nos prometíamos un mundo feliz al estilo europeo, sin tomar realmente conciencia de que nuestra felicidad se estaba sustentando ( y sigue) en decenas de miles de cadáveres y millones de explotados.
Ahora los explotados del mundo han dicho "¡Ya basta!" y nosotros con cara de sorprendidos, incrédulos de lo que están viendo nuestros ojos, estamos generando una de las mayores barbaridades que la humanidad vaya a recordar nunca: Miles de mujeres violadas por el camino, torturados, vejados, humillados, robados..., miles y miles de ahogados en el mar, decenas de miles de confinados en pseudo-campos de concentración... ¡Un puñetero desastre humanitario!
Va por ellos mi mejor deseo para ese tormentoso viaje, mientras que aquí, un privilegiado, se va un par de meses de vacaciones.
Nos leemos a la vuelta.


















