Día 5, 6 y 7 de noviembre.
La agencia con la que habíamos contratado las dos excursiones de Ushuaia, en vez de hacernos un descuento nos llevó al aeropuerto.
Puntualmente nos recogió a las 7,45 h y ya llegando al aeropuerto, la luz de la mañana era tan bonita y el cielo estaba tan despejado que el propio conductor (parecía el dueño del negocio) se paró para sacar una foto.
Mientras sacábamos esta espectacular foto, por la izquierda (el oeste en este caso) se iba acercando una capa de nubes que oscurecía todo el cielo.
"Así es el clima en Ushuaia, en un día puedes tener todas las estaciones", nos había dicho todo el mundo.
Ya embarcados sólo nos quedaba la rutina de los aviones, aunque bueno, como hacíamos noche en Montevideo, concretamente en el barrio de Carrasco (lo más pijo de la ciudad, pero está cerca del aeropuerto y el hotel estaba bien de precio), además de darnos una buena cena de despedida, pudimos ver un magnífico edificio, en restauración, que luego vimos que era un hotel de principios del siglo pasado.
El día 6 nuestro avión partía a eso de las 14,20 h, así que, después de desayunar, nos fuimos a pasear por toda la "costanera", que le llaman por acá.
Ya de vuelta, sin más, cogimos un Cabify hasta el aeropuerto y... a las8,40 h. aterrizábamos en Bilbao.
Y colorín colorado...
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La agencia con la que habíamos contratado las dos excursiones de Ushuaia, en vez de hacernos un descuento nos llevó al aeropuerto.
Puntualmente nos recogió a las 7,45 h y ya llegando al aeropuerto, la luz de la mañana era tan bonita y el cielo estaba tan despejado que el propio conductor (parecía el dueño del negocio) se paró para sacar una foto.
Mientras sacábamos esta espectacular foto, por la izquierda (el oeste en este caso) se iba acercando una capa de nubes que oscurecía todo el cielo.
"Así es el clima en Ushuaia, en un día puedes tener todas las estaciones", nos había dicho todo el mundo.
Ya embarcados sólo nos quedaba la rutina de los aviones, aunque bueno, como hacíamos noche en Montevideo, concretamente en el barrio de Carrasco (lo más pijo de la ciudad, pero está cerca del aeropuerto y el hotel estaba bien de precio), además de darnos una buena cena de despedida, pudimos ver un magnífico edificio, en restauración, que luego vimos que era un hotel de principios del siglo pasado.
El día 6 nuestro avión partía a eso de las 14,20 h, así que, después de desayunar, nos fuimos a pasear por toda la "costanera", que le llaman por acá.
Ya de vuelta, sin más, cogimos un Cabify hasta el aeropuerto y... a las8,40 h. aterrizábamos en Bilbao.
Y colorín colorado...
























































