VUELTA A LA PENÍNSULA IBÉRICA EN TREN. Día 7: Oporto

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El sábado día 10 fue uno de esos días que siempre recuerdas con mucho agrado.

En primer lugar, tal y como tenía previsto, me fui en Metro hasta la estación de tren a comprar el billete a Lisboa. Recorrido rápido, a 3 paradas. Una vez comprado el billete, teniendo tiempo suficiente, decidí volver andando al centro. Google Maps me indicaba 30 min., así que pensé que dando ese tranquilo paseo conocería algo más de los alrededores del centro de Oporto. Tengo que decir que no me sucedió como en otras ciudades, que en cuanto te alejas 200 m del centro, todo se vuelve gris y vulgar. Sí, seguro que también existirán barrios no tan agraciados en Oporto, pero por lo visto están un poco más lejos.

Por cierto, había reservado un Free Tour a las 11,30 h., que durante 2h 30 min. me pasearía por lo más importante de la ciudad. Para el que no conozca los Free Tour, son recorridos, supuestamente gratuitos. Y digo lo de supuestamente, porque al final se pide que se les de la "voluntad". Y se da, y además se hace con mucho agrado, porque detrás hay casi siempre grandes profesionales. Y claro, el asunto se ha puesto muy de moda y mueve un montón de gente y dinero, pero hay que tener claro que se basa en las "propinas", cuestión que precisamente no dignifica el trabajo de las personas que lo ejercen.

Pero dejémonos de asuntos colaterales polémicos. El tema es que me había reservado un Free Tour por la mañana y otro por la tarde. No, no es que esté ansioso de cultura, es que cuando vi el tema del recorrido de la tarde, no me pude resistir: Free Tour Street Art. Esto tenía que ser muy interesante. Ahora bien, la paliza iba a ser a aupa.

El de la mañana cumplió las expectativas con nota. Casi tres horas viendo y conociendo la historia de Oporto con una guía estupenda. Muy muy bien. Claro que terminamos a las 14,30 h. y a las 15 h. comenzaba el Free Tour Street Art. Pues nada, bocadillo sobre la marcha y "al turrón" que decía el otro.

Nada más llegar al punto de encuentro me vi solo con el guía. "Me acaban de anular un grupo de 8, pero no importa, nos vamos tú y yo solos". Apurado le dije que no, que lo diese por anulado y que yo iba a entender perfectamente la situación. Insistió de manera firme así que nos fuimos a ver el arte mural de las calles de Oporto.

Os podéis imaginar, que si ya de por sí, el arte de la calle es un tema poco frecuente y desconocido, tener el privilegio de acceder a el con un guía personal, es una pasada. Y ya no es que Fernando fuese un gran guía, es que era un auténtico entusiasta conocerdor de todo y de todos los que viven y trabajan en ese mundillo.

Contemplar Oporto como si fuese una sala de exposiciones, viendo la obra de gente, incluso consagrada, con guía particular, no tiene calificativo.

Para que os hagáis una idea, una de las "salas" que recogía obra importante era un parking de superficie.

Tres horas después, a las 18 h. finalizamos con un abrazo, prometiéndo mandarme información de todos aquellos temas que habíamos visto durante la tarde. Incluso información sobre Street Art en Lisboa, por si tuviese tiempo.

Exhausto, ya sólo me quedaba buscar una terraza y tomarme una enorme y fría cerveza... E ir pronto a cenar, porque después de un birrioso bocata que había comido, mis tripas comenzaban a demandar algo más que cerveza fría.

Y si el día anterior me había "traginado" un bacalao en una de sus 500 versiones que los portugeses son capaces de hacer, ese sábado tocaba una "francesinha", para recuperar todas las calorías... y más, gastadas durante el intenso día.

NOTA: Las fotos que aquí os he puesto del arte de Oporto, no hacen honor a lo que vi, ya que en este momento sólo he podio publicar las que saqué con el móvil, el resto de obras las tengo en la cámara de fotos, que desgraciadamente de momento no he podido descargar. En todo caso, si alguien tiene más interés, todo está en Internet.












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VUELTA A LA PENÍNSULA IBÉRICA EN TREN:.Día 6: Vigo - Oporto

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No sé por dónde me llevó el taxista en esta ocasión, pero llegamos a la estación de autobuses en apenas 10 min. Bueno, también hay que decir que el día anterior fui en autobús y que recorrimos casi todos los barrios de Vigo. Supongo que será una línea de autobús muy aprovrechada. Cosas del diseño del mapa de autobuses de la zona... Tampoco las van a diseñar para que yo llegue antes.

Viaje tranquilo hasta Oporto. Hizo en par de escalas, por lo que tardamos un poco más, pero 2h30min. no es demasiado tiempo comparado con el trayecto Oviedo - Ferrol. Lo más destacable del viaje fue la sorpresa que recibi cuando el reloj del móvil se me atrasó una hora. Ya ni me acordaba de que en Portugal viven una hora antes.

Aproveché el tiempo para mirar en Google Maps dónde están los lugares más interesantes con respecto al hotel y me llevé la grata sorpresa de que mi hotel está a 10 min. andando de todas partes. Genial.

Me instalé y fui a buscar un restaurante para comer. No hago más que cruzar la clalle y veo que pone: El mejor bacalao de Oporto, aquí. Bueno, lo ponía en portugués, pero para un políglota como yo... esto no es problema.

Menos mal que sólo pedí el bacalao en versión "especialidad de la casa". ¡Menuda fuente! Rico estaba muy rico, pero el mejor lo que se dice el mejor... No sé qué decir. Habrá que organizar una cata.

Mientras comía le pregunté a la camarera a ver si sabía si iba a haber manifestación feminista y de dónde partía. A voz en grito se dirigió a algunos comensales, supongo que conocidos, preguntando por la manifestación. Todos me miraban. Sonreí amablemente. Je, je... 

Pues estaba en racha. Partía de la plaza situada a 100 m. del restaurante a las 18 h. Así que finalizando de comer hacia las 16 h. organicé una rápida incursión por el entorno cercano: Me fui a ver la estación de Sao Bento y la librería Lello, tan famosas, nombradas y visitadas.

Pues qué queréis que os diga. Me decepcionaron un tanto. Especialmente la librería, que encima hay que pagar 5€ para entrar. Y su buena cola para coger la entrada, claro. Hombre, ver esos lugares atiborrados de gente no ayuda a disfrutarlos, todo hay que decirlo. Pero bueno, me esperaba otra cosa.

Un paseo de vuelta buscando calles diferentes a las de la ida y llegué puntual al comienzo de la manifestación. Demasiado puntual. Hasta las 18h30min. no se acercó nadie. Ya pensaba que me habían engañado. Pero bien, muy bien. No esperaba una multitud, porque pensaba que en Portugal la conciencia feminista no es de las más potentes de Europa, pero sus 1000 personas ya había. Me llamó la atención la asistencia de muchos hombres, incluso hombres de edad, de mi edad, para que nos entendamos. Buena señal, creo yo.

Finalizado el acto, me fui en buscar la boca de Metro más cercana al hotel (para tenerla localizada, más que nada), puesto que al día siguiente tenía que utilizarlo para ir a sacar los billetes de tren a Lisboa, cuyo viaje iba a ser el domingo día 10. Me gusta tener las cosas controlas que gracias a eso pude maniobrar cuando me encontré, un par de días antes, con que el tren Vigo - Oporto no salía por la huelga. 

La encontré a 5 min. del hotel. Todo iba saliendo redondo.





















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VUELTA A LA PENINSULA IBERICA EN TREN. Días 4 y 5: Ferrol - Vigo

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A las 13,25 h. salía el tren desde Ferrol a Santiago de Compostela. Ahí tenía que cambiar de tren y coger el que iba a Vigo, con un margen de 20 min. para el transbordo. Sin problemas. A las 16,20 h. llegamos puntualmente a nuestro destino final.

El día anterior había contactado con Free Tour Vigo para hacer una visita guiada el jueves día 7, pero durante el trayecto en tren me llegó un mail avisando de que no había grupo para ese día, por lo que me ofrecían adelandarlo al día 6 a las 18 h. Además el día 7 amenazaban fuertes lluvias que en cualquier caso iban a hacer imposible la visita. En principio me parecía un poco apurado llegar a las 16,20 h. e inmediatamente dirigirme al Free Tour, pero viendo que la distancia desde el hotel al punto de encuentro era relativamente corta, hasta tuve tiempo de descansar un ratillo.

En la visita pasé un frío del “carallo”, que dicen por allí. No tanto por la temperatura sino por el viento. La visita muy agradable. El guía estupendo. Vigo una ciudad por descubrir, si bien es ahora cuando está poniendo en valor su patrimonio cultural.

Finalizada la visita, no quedaba otra que cenar y volver al hotel.

El día 7 por la mañana me acerqué a la estación del tren Vigo Guixar (en Vigo hay dos estaciones de tren, ¡cuidado!) para coger el billete del tren que el día 8 me llevaría a Oporto. Y ¡oh sorpresa!: Me dijero que no había trenes por la huelga feminista convocada para ese día. Yo pensando en ir a la manifestación que seguramente habría convocada en Oporto y resulta que no se me había ocurrido pensar que la convocatoria iba a afectar a “mis” trenes.

No quería cambiar de planes, así que miré la posibilidad de ir en autobús. Desde la propia estación de tren salía un bus hasta la Estación Central de Autobuses. ¡Menudo recorrido! Casi 45 min. recorriendo todos los barrios de Vigo, y puedo asegurar que no son pocos. ¡Y todo cuesta arriba! ¡Madre mía! Eso sí, le dí un repaso a la ciudad, que ni en el mejor autobús turístico.

Finalmente llegué y cogí billete para el día 8 a las 11,30 h.

Todavía había tiempo de cumplir el plan que tenía para esa mañana, que era ver el Museo Marítimo (sí, en Vigo también hay Museo Marítimo), que tan ardorosamente nos había recomendado Borja, nuestro guía del día anterior, pero en transporte público suponía casi 1 h. así que cogí un taxi.

Resumen: Vistos los dos museos de Ferrol, vistos todos.

Y ahora sí, en transporte público, vuelta al centro y a comer.

No me extiendo hablando de la gastronomía gallega porque doy por hecho que todos conocemos sus grandes virtudes.

Por la tarde, enredando en internet vi la posibilidad de visita guiada a una exposición de pintura gallega. Además cerca del hotel. Genial. Éramos sólo un pequeño grupo de 4 personas, así que fue una visita de lo más instructivo. Finalizada nos fuimos juntos a ver una exposición de fotos allí cerca.

Resulta que una de las mujeres del grupo era de Rekalde (barrio de Bilbao) y llevaba viviendo en Vigo más de 30 años. Lo que demuestra, una vez más, que los vascos nacemos y vivimos donde nos da la gana.

Una tarde cultural muy interesante.

NOTA: La foto carnavalera corresponde al desfile de lo que nosotros llamamos "la quema de la sardina". La figura pseudo-religiosa que transportan tiene la cara del alcalde, así que, deduzco que al menos ese grupillo no le tiene en demasiada estima.













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VUELTA A LA PENÍNSULA IBÉRICA EN TREN. Días 2 y 3: Oviedo - Ferrol

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SEGUNDO DÍA

El tren hacia Ferrol no salía hasta las 14,30 h. así que tenía un buen rato para pasear por Oviedo. Oviedo es una ciudad que he visitado el año pasado, así que aproveché para dar un buen paseo y sacarme unas impriscindibles fotos con la estatua de Woody Allen y Mafalda.

El tren salíó puntual. Era el trayecto más largo de todo el viaje, así que me esperaban 7 horas de lento recorrido con infinidad de paradas, para lo que por carretera serían 265 km. De vez en cuando sube o baja alguna persona del tren, gente por lo general mayor, que supongo son habitantes de los pueblos que atravesamos. No había pasado ni una hora de viaje cuando nos avisaron de que en Pravia nos pasabamos a un autobús debido a que la vía estaba cortada por la caída de un árbol.

Durante 3 horas el viaje perdió parte de su encanto, si bien no dejamos de parar en todas y cada una de las estaciones. Empezando a atardecer, volvimos al tren en Ribadeo.

Con una hora de retraso, a las 22,30 h. llegamos a Ferrol. Dejo la maleta en el hotel y me voy a cenar directamente al bar que me habían recomendado en recepción. Genial. Buenas raciones y mejor conversación con el dueño.





TERCER DÍA

Después de desayunar fui a ver qué me contaban en la Oficina de Turismo. Ferrol es una ciudad muy agradable pero mucho encanto turístico no tiene, así que se me pasó por la cabeza que la oficina podría estar cerrada para sólo abrir en fines de semano o en temporada. Pero no, estaba abierta. La chica que me atendió, amabilísima, me preparó un recorrido por la ciudad, pensando en que por la tarde empezaría a llover casi con toda seguridad.

Museo Marítimo y Museo de la Construcción Naval son las estrellas de la ciudad. Luego está el barrio de la Magdalena, que está muy bien y que tiene aspiraciones a Patrimonio de la Humanidad.

Efectivamente, por la tarde se echó a llover, así que me quedé en el hotel leyendo.




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VUELTA A LA PENÍNSULA IBERICA EN TREN. Primer día: Santurtzi - Oviedo

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Definitivamente salir solo de casa, un domingo a las 6,40 h., para emprender un viaje como este, después de la fiesta carnavalera, no es la mejor idea.

No es que hubiese mucha gente por la calle, es que no había nadie. Bueno, sí, tres despistados disfrazados de no sé qué, camino de casa enfrascados en una conversación imposible.

Espero en el andén la llegada del tren. Ni un ruido. Allí estábamos en absoluto silencio un gato callejero, acechando a un pájaro, y yo. Cojo el tren de Cercanías hacia Bilbao: Yo solo en el vagón. Llego a Bilbao y ni siquiera habían abierto la estación de La Concordia, de donde salía mi tren hacia Santander. Por fin abren, cojo un billete y me busco un asiento en un vagón tan vacío como el anterior. A esperar 20 min. la salida del tren.

Entre lo deprimente que estaba todo y los nervios del viaje, casi me vuelvo a casa.

Bueno, por fin arranca y comienza a verse cómo va clareando el día. El tren va lento y además hace innumerables paradas. Supongo que es el único medio de transporte que sigue enlazando grandes zonas rurales, medio abandonadas, con la capital. La verdad es que a medida que vamos avanzando se comienza a disfrutar de los paisajes que van desfilando ante nuestras narices.

Tres horas después llegamos a Santander. Son las 11 de la mañana y hasta las 13,15h., que había quedado a comer con mi amigo Jesús, tenía la mañana libre. Así que me fui al Centro Botín a ver las exposiciones del momento.

Un corto paseo posterior hizo que llegase la hora del encuentro. Comida y conversación igual de geniales, pero pronto llegó la hora de coger el tren hacia Oviedo.

A las 16,10 h. salimos hacia el Principado. Mejoró un poco el tren, que no hacía tanto ruido como el anterior, pero seguimos parando en multitud de pequeñas estaciones de entornos rurales. Eso sí, seguimos disfrutando de paisajes increíbles.

En Llanes nos pasaron a un autobús, puesto que una zona de la vía seguía cortada por los desprendimientos producidos en semanas anteriores debido a la lluvia. Unos km. más adelante volvimos al tren. Puntualmente, 5 h. después de haber salido de Santander, llegamos a Oviedo. Eran las 21,10 h.

No eran horas para mucho más, así que me fui directamente a descansar al hotel.







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