A las 9 en punto salió el autobús dirección Alicante, donde cogeríamos el tren a Valencia. Sin más incidentes, llegamos a las 10,15 h. No había nadie de RENFE esperando (como en otras ocasiones), así que nos fuimos rapiditos a embarcar al tren. Sorpresa: Los paneles anunciaban que el tren saldría 1 h. más tarde. No es que hubiese ningún retraso, simplemente es que no nos habían avisado de que tendríamos que esperar una hora.
Dos horas y media después habíamos terminado, no sin ganas de seguir el resto de la tarde, pero supongo que la guía también tendrá vida privada, así que vamos a ser condescendientes.
Volví al centro a pasear y me encontré que todas las calles estaban increiblemente llenas de gente. Ya ni digo los alrededores de la Catedral. Era imposible andar normal, así que me busqué una calle un poco más apartada para tomarme tranquilamente y sin demasiado ruido ambiente, una cerveza en una terraza.
Poco quedaba por hacer, más allá de volver al hotel a preparar el plan del día siguiente.
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Bueno, sin más.
Días antes había reservado un Free Tour Street Art. Me sorprendió muy agradablemente encontrarme de nuevo con esta posibilidad, así que despsués de la experiencia de Oporto, no quise perdermelo.
Era a las 16 h., así que habiendo llegado al hotel 14 h., me fui inmediatamente a comer. Con tiempo y sin prisas llegué puntual al punto de encuentro (a 7 min. de mi hotel). La guía buenísima. El Tour, genial. No quiero repetirme así que sólo diré que un tour de este tipo ofrece una posibilidad unica de conocer otra cara de la ciudad bastante menos conocida por el turismo tradicional.
Días antes había reservado un Free Tour Street Art. Me sorprendió muy agradablemente encontrarme de nuevo con esta posibilidad, así que despsués de la experiencia de Oporto, no quise perdermelo.
Era a las 16 h., así que habiendo llegado al hotel 14 h., me fui inmediatamente a comer. Con tiempo y sin prisas llegué puntual al punto de encuentro (a 7 min. de mi hotel). La guía buenísima. El Tour, genial. No quiero repetirme así que sólo diré que un tour de este tipo ofrece una posibilidad unica de conocer otra cara de la ciudad bastante menos conocida por el turismo tradicional.
Dos horas y media después habíamos terminado, no sin ganas de seguir el resto de la tarde, pero supongo que la guía también tendrá vida privada, así que vamos a ser condescendientes.
Volví al centro a pasear y me encontré que todas las calles estaban increiblemente llenas de gente. Ya ni digo los alrededores de la Catedral. Era imposible andar normal, así que me busqué una calle un poco más apartada para tomarme tranquilamente y sin demasiado ruido ambiente, una cerveza en una terraza.
Poco quedaba por hacer, más allá de volver al hotel a preparar el plan del día siguiente.

























































