Quizá no haya llegado en la manera que le hubiese gustado al Papa, pero en estos tiempos de zozobra, hasta en el Vaticano surgen valientes que intentan dar luz a la podredumbre existente. ¡Y qué podredumbre la de los poseedores del wifi celestial!
Estas últimas semanas se han publicado dos libros: El primero, “Mercaderes en el Templo” del periodista italiano Gianluigi Nuzzi, autor del bestseller “Su Santidad” que en el año 2012 desató el primer escándalo conocido como “Vatileaks” y que terminó con la condena del mayordomo de Benedicto XVI, Paolo Gabriele, por filtrar documentos a Nuzzi. El segundo, “Avaricia: Documentos que revelan la riqueza, escándalos y secretos de la Iglesia de Francisco” del periodista italiano Emiliano Fittipaldi. La han liado parda.
Ya no me quedan calificativas para esta mafia podrida hasta la médula. Lo único que les queda son los "fieles", que de puro fieles son capaces de justificar cualquier barbaridad. Al menos la mafia tradicional tenía y tiene principios.
Zozobra, sí. Tiempos en los que parece que la caída del imperio romano es planetario y nos va a afectar a todos. Es cosa de la globalización. Aquí ya no se salva ni Dios.
Tiempos en los que vemos el abismo por todas partes. Seguro que sí.
Pero me admira que siempre hay un montón de valientes a veces "solitarios valientes" que se dejan literalmente la vida porque no sea así.
Es una nueva revolución, mini revoluciones si acaso, pero de una trascendencia y de un impacto global impresionantes. Hasta tal punto que sólo seremos capaces de analizar sus consecuencias, pasado un tiempo.
Estoy hablando de los Wikileaks, los Snowden, los Falciani, de los responsables del Vatileaks que están desnudando a la curia... Son los héroes de los comienzos de este siglo, son gente que está cambiando el mundo. Sin ninguna duda.
El otro día leía un artículo que me ayudó a tener esa pequeña perspectiva histórica que creo que necesitamos tener para no caer en el desaliento: "7 maneras en que Wikikeaks cambió el mundo".
Me dio ese plus de optimismo y de motivación que creo que son necesarios para seguir creyendo que el mundo puede ser diferente.
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Estas últimas semanas se han publicado dos libros: El primero, “Mercaderes en el Templo” del periodista italiano Gianluigi Nuzzi, autor del bestseller “Su Santidad” que en el año 2012 desató el primer escándalo conocido como “Vatileaks” y que terminó con la condena del mayordomo de Benedicto XVI, Paolo Gabriele, por filtrar documentos a Nuzzi. El segundo, “Avaricia: Documentos que revelan la riqueza, escándalos y secretos de la Iglesia de Francisco” del periodista italiano Emiliano Fittipaldi. La han liado parda.
Ya no me quedan calificativas para esta mafia podrida hasta la médula. Lo único que les queda son los "fieles", que de puro fieles son capaces de justificar cualquier barbaridad. Al menos la mafia tradicional tenía y tiene principios.
Zozobra, sí. Tiempos en los que parece que la caída del imperio romano es planetario y nos va a afectar a todos. Es cosa de la globalización. Aquí ya no se salva ni Dios.
Tiempos en los que vemos el abismo por todas partes. Seguro que sí.
Pero me admira que siempre hay un montón de valientes a veces "solitarios valientes" que se dejan literalmente la vida porque no sea así.
Es una nueva revolución, mini revoluciones si acaso, pero de una trascendencia y de un impacto global impresionantes. Hasta tal punto que sólo seremos capaces de analizar sus consecuencias, pasado un tiempo.
Estoy hablando de los Wikileaks, los Snowden, los Falciani, de los responsables del Vatileaks que están desnudando a la curia... Son los héroes de los comienzos de este siglo, son gente que está cambiando el mundo. Sin ninguna duda.
El otro día leía un artículo que me ayudó a tener esa pequeña perspectiva histórica que creo que necesitamos tener para no caer en el desaliento: "7 maneras en que Wikikeaks cambió el mundo".
Me dio ese plus de optimismo y de motivación que creo que son necesarios para seguir creyendo que el mundo puede ser diferente.











