
Leo hace unos días unas interesantísimas reflexiones de Josep en su blog LA INTELIGENCIA DE LAS EMOCIONES y al día siguiente otras de Jose Luis, en EL VIAJERO ACCIDENTAL. El primero reflexionaba sobre la relatividad de las cosas y el segundo sobre el contexto actual que vivimos con algunas polémicas relacionadas con la emigración.
Y mira por donde encuentro inspiración en ambas y me digo… Voy a haceros un TEST. Un test para… ¡Qué narices! Para nada en concreto. Lo que pasa que hoy me ha salido en este formato y ya está.
Comencemos:
Asisto impertérrito a las típicas conversaciones de cuadrilla, amigos o compañeros de oficina:
Situación1: Estamos tomando unos “potes” y sale a colación que en estos días los medios han estado hablando de los problemas de los Servicios Sociales de los Ayuntamientos para abordar todas las solicitudes que tienen de ayudas por parte de personas sin recursos.
Comentario1 (el que comenta está un poco atravesao): “Si es que la ley está hecha para los emigrantes. Les damos pisos, les damos un sueldo al mes y encima les pagamos la lavadora, les pintamos la casa gratis. Esto es inadmisible. ¿Y los de aquí, qué? De los de aquí nadie se acuerda. Todo el dinero para los emigrantes. Habría que hacer algo”.
Comentario2 (el que comenta está de buen rollo): Pues yo conozco una ecuatoriana que trabajaba cuidando ancianos, cobrando una miseria y la han despedido porque han cogido a una que cobra menos. No tiene paro ni nada. Le he dicho que vaya al Ayuntamiento, pero le da vergüenza. Vive en un piso con algunas compañeras y entre todas le están echando un cable. Eso sí que es solidaridad”.
Situación2: Estamos tomando unos “potes” (La misma cuadrilla de antes) y aparece un negro vendiendo discos, películas, relojes, calcetines, etc., etc., etc.
Comentario1 (el que comenta está un poco atravesao): “Mira, mira, cómo le vacilo: ¡He moreno! ¿Cuánto cuesta ese reloj? … ¿Cómo? ¡No me jodas! Te doy xx y si no nada”. Finalmente el moreno acepta y… “Ja, ja ja. ¡Que no te voy a comprar nada! ¡Que era una broma, moreno! Tu sabes lo que eso, ¿no? Ja, ja, ja”.
Comentario2 (el que comenta está de buen rollo): "Pobre gente. Lo tienen chungo. ¿Tu sabes cuántos mueren en las pateras y ni nos enteramos? Tienen que estar muy mal en su país para arriesgarse de esta manera. Y ahora encima con este paro. Vamos a comprarle un par de discos a ver si por lo menos tiene para comer hoy".
Situación3: Estamos tomando unos “potes” (La misma cuadrilla de antes, que aquí las cuadrillas son muy estables) y se comienza a hablar del burka, del hiyab y demás prendas que se han puesto “de moda”.
Comentario1 (el que comenta está un poco atravesao): “Esto es una vergüenza. Ahora resulta que tenemos que tragar con todo esto de los moros. Si quieren estar aquí que se vistan como nosotros y que se quiten ese… pañuelo de la cabeza”. Al final acabaremos todos con el burka ese.
Comentario2 (el que comenta está de buen rollo): “Esto es la leche. Los chavales de hoy en día van enseñando el culo por todas partes, con esos pantalones caídos. Y esas crestas, ¿qué te parecen? Y ahora nos ponemos nerviosos porque una chavala se ponga un pañuelo en la cabeza. ¿Para nosotros es sólo un pañuelo, no? Por qué no respetar sus creencias. Aquí las monjas toda la vida han vestido igual y nadie se ha mosqueado”.
Situación4: Estamos tomando unos “potes” (sí, claro, la misma cuadrilla. ¿qué te habías pensado?) y vemos a un grupo de chavales, aparentemente marroquíes.
Comentario1 (el que comenta está un poco atravesao): “Mira esos moros qué pinta tienen. Seguro que van a liarla a alguna parte. Ya sabéis que todas las broncas en las discotecas la monta esta gentuza, ¿no? Me lo ha contado mi cuñao que es portero en una”.
Comentario2 (el que comenta está de buen rollo): “Mira esos chavales. Viven en mi barrio. Son de segunda generación. Uno de ellos comenzó a trabajar con 16 años para ayudar a la familia. Aún así, no sé ni cómo consiguió estudiar FP. Ahora está muy considerado en la empresa dónde trabaja. Ya me gustaría ver a muchos niñatos de aquí currando como este chaval”.
Pregunta nº 1: ¿Crees que los ejemplos son tan reales como la vida misma?
Pregunta nº 2: ¿Crees que es posible que los comentarios 1 y 2 de cada situación pueden haber sido hechos por la misma persona? (Buena pregunta, ¡eh!)
- Si has respondido que SÍ a las dos preguntas, seguro que estas pensando en lo facilmente que nos hacen pasar del blanco al negro sin darnos ni cuenta. ¡Qué "coherentes" somos!, ¿verdad?
- Si has respondido que NO a las dos preguntas, coméntame dónde vives que me voy “pallá”.
- Y si has respondido SÍ a una y NO a la otra, estás de cachondeo, porque no me lo creo.









