EL PRIMER DIA DEL RESTO DE NUESTRAS VIDAS


Han pasado unos pocos días desde que ETA anunciara el cese definitivo de su “actividad armada” y mucha gente de fuera de Euskadi nos pregunta a los vascos por el ambiente que se vive aquí, como si hasta este momento hubiésemos estado a tiros por las calles.

La realidad no es tan simple, como para sentirnos mal ayer y bien hoy. Aquí todo lo que ha pasado se ha vivido de muy diferentes formas, dependiendo de en qué bando estuvieses, incluso aunque no estuvieses en ninguno (si eso fuera posible). Cuarenta y tantos años de terrorismo dan pie a haber vivido todo esto de muy diferentes maneras:
  • Siendo no nacionalista y odiando a los etarras y a los abertzales y todo lo que representan.
  • Siendo no nacionalista, con uno o más hijos “batasunos” (como se decía antes), en cuyo caso el odio es de otro tipo.
  • Siendo abertzale y compartiendo los mismos objetivos que ETA, pero sin usar la violencia.
  • Siendo abertzale habiendo abandonado el apoyo a la violencia.
  • Siendo abertzale sin haberlo abandonado.
  • Siendo emigrante y participando de cualquiera de los colectivos anteriores.
  • Siendo víctima o familiar de víctima, perteneciente a cualquiera de los grupos anteriores. Porque aunque no haya sido muy relevante en prensa, en el lado abertzale también hay víctimas.
Y otras variantes que no se me ocurren ahora pero que enriquecerían aún más el espectro social y político vasco.

Lo que pasa en los conflictos (permítaseme la expresión aunque a algunos no les guste) que han durado tanto tiempo es que ya son pocos los que recuerdan cómo realmente comenzó todo y muy pocos los que saben o intuyen por qué se dejaron pasar tantas oportunidades para cerrar de una vez esta parte de la historia. Y es en esa pérdida de oportunidades donde se ha ido generando una dinámica de acción – reacción, de violencia - represión, cuyas consecuencias no van a desaparecer de la noche a la mañana. Así que cuando alguien me pregunta qué tal me siento, pienso que estas preguntas bienintencionadas (por supuesto), responden a una visión lejana de una compleja realidad donde los verdaderos protagonistas han sido décadas de odio, rencor, resentimientos y rabia nunca contenidas y muchas veces alimentadas por gentes que no salen en las fotos.

En realidad, en el punto en el que nos encontramos podemos decir que ya es todo un logro que alguien haya decidido que las cosas pueden resolverse sin pegar tiros y esto siendo mucho, no es suficiente. Nos queda la parte que pienso que es más difícil: La de la reconciliación. Sí, porque aunque muchos no lo quieran ni lo deseen, aquí hace falta hablar de RECONCILIACIÓN con mayúsculas, porque no estamos hablando sólo de una banda de pistoleros, estamos hablando de una parte muy importante de la sociedad vasca que ha sentido y vivido unos objetivos que ETA ha hecho suyos y que durante mucho tiempo ha pensado que la única manera de conseguirlos era a tiros.

Sí amigos, en ambos lados hay personas que han trabajado mucho para que estemos ahora mismo donde estamos. Seguro que en algún momento unos y otros han puesto encima de la mesa las toneladas de sufrimiento causadas por unos y otros, pero estoy seguro también de que en alguno de esos momentos se habrán dado cuenta de que ahora no sirve aquello de “yo he sufrido más que tu”, ahora de lo que se trata es de acordar cómo nos las arreglamos para que no haya más sufrimiento por parte de nadie, qué tenemos que hacer para que esto se convierta en un país cómodo para todos.

Euskadi es un país de poco más de 2 millones de habitantes. Vamos, un país del tamaño de una ciudad de las que se podría denominar "grandes". Aquí todo el mundo tiene en su familia o cerca de ella a alguien que ha sido víctima o que ha militado en ETA. Todos conocemos el dolor y el sufrimiento de unos y de otros. Pero precisamente por eso no podemos quedarnos plantados en el dolor, seamos visionarios por una vez en nuestras vidas y aprovechemos el momento histórico que nos ha tocado vivir. Es obvio que la reconciliación no se va a producir la semana que viene, pero estemos seguros de que ese final no puede ni debe pasar por la humillación del “enemigo”, porque de lo contrario la herida no quedaría cerrada y eso no nos lo podemos permitir. Hay demasiados ejemplos por toda Europa que así nos lo confirman.

No es momento de mirar hacia atrás con dolor y odio, es momento de que todo el mundo se pregunte qué podemos hacer para poder vivir en PAZ, pero sin olvidar nunca que PAZ no sólo es sinónimo de ausencia de la violencia.

Ah, ¿que cómo me siento? Pues bien, como todo el mundo por aquí. En eso sí que estaremos todos de acuerdo.

8 comentarios:

JLMON dijo...

Estupendo Javi
Creo que son necesarias estas reflexiones, cuantas más mejor, DESDE AQUÍ.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola javier:

Como dice José Luis son necesarias estas reflexiones, aunque mucha gente de uno y otro lado no las entenderán. Cualquier paso que sirva para reconciliar o al menos convivir será bueno.
Un abrazo

Katy dijo...

Yo soy de las que no entiendo nada. Ni antres ni ahora. Igual después si. No ni salgo, porque ETA comenzó con mi llegada a España y aún no se para que ha servido tanto dolor. Ni el por qué, ni el para qué.
Pero si la gente está feliz y contenta mejor que mejor.
Otra cosa es que no me lo acabo de creer. ¿Si yo abandono la violencia porque no entregar las armas? Mientras hayan armas...

A.L. dijo...

Espero que esta noticia sea realmente cierta para el bien todos. Las cosas en democracia deben deben ser dialogadas y no impuestas a tiros.
Buen post informativo
Un abrazo

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Jose Luis:
Como decía Jorde Évole (el de Salvados) en una entrevista en la SER: "Se han dicho muchas barbaridades. Lo que tienen que hacer ahora es dejar a los vascos que hablen"

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
No podemos pensar que todos tenemos que estar de acuerdo en todo. Todo el mundo tendrá que dajar muchos "pelos en la gatera", que decía un político de por aquí.
Un abrazo.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Katy:
Estamos en una situación jamás vivida. Tal vez podamos pensar que sí que estamos en el buen camino.
Al menos eso pensamos muchos por aquí.
Un abrazo.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola A.L.:
La noticia es cierta y es más que probable que no tenga vuelta atrás. Pero el camino todavía no está recorrido.
Un abrazo.

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