¿POR QUÉ NO SE HABLA DE NICARAGUA?

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La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) informó ayer que hasta el momento habían muerto 76 personas y 868 habían resultado heridas desde el inicio de las manifestaciones, además de las graves violaciones de los derechos humanos durante las protestas contra el Gobierno Nicaraguense.

Parecido a lo que ha sucedido en Palestina, pero sin apenas incidencia en los medios.

Un amigo me preguntaba ayer: "¿Por qué no se habla de ello en la prensa y en las redes sociales?" Sin tener mayor información sobre el tema le respondí que "si no está en los medios será porque a los buitres no les aporta nada".

Pero la curiosidad pudo conmigo y me puse a buscar información sobre el asunto. Y ¿qué me encontré? Un interesantísimo artículo en EL SALTO DIARIO, que me despejó todas las dudas. Artículo que recomiendo encarecidamente a aquellas personas que quieran saber por qué se habla tanto de Venezuela y tan poco de Nicaragua.

Resumiendo, el problema viene a raíz del anuncio de una dura reforma de la Seguridad Social, que iba a dejar sin cobertura a una población que es la segunda más pobre de América Latina. ¿Cómo iba a hacerse eco de este tipo de noticias la prensa canallesca? Es mucho mejor seguir "disparando" contra Venezuela, no vayas a comparar.

Y me duele especialmente mi "Nicaragua Nicaraguita", porque en los 80 yo fui uno de los ilusionados por la Revolución Sandinista, incluso estuve un verano allí, siendo uno de los promotores de esa revolución el responsable de las matanzas de estos días: Daniel Ortega. ¡Qué ironía!

Hay que tener mucha ilusión para seguir confiando en que un cambio social es posible.

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EL PRIMER BOSTEZO DE LOS LUNES (21 mayo 2018)

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COSAS DE LA CIENCIA


La gente de Bristol abraza el futuro y empieza a cocinar y calentarse con la energía de sus propias heces

La compañía eléctrica pública de la localidad británica de Bristol ha lanzado una tarifa “verde” a la que podrán acogerse sus ciudadanos para contaminar menos el medio ambiente. A partir de ahora, y si la gente se atreve, un 15% de la energía que mueve sus hogares estará generada con lo que sale del retrete de los bristolenses.
El gas verde: porque sí, ecológicamente es menos contaminante. Lo que se produce con nuestras heces es gas de metano. Al secar y procesar la materia, las bacterias de nuestros excrementos se descomponen y eso permite expulsar su metano, con un porcentaje de extracción del 60% de su biogas. Son índices de extracción similares al carbón pero mucho más bajos de dióxido de carbono. Razón por la que este material interesa en esas poblaciones que aún dependen de esta fuente energética, como le ocurre a muchas grandes ciudades europeas.
El autobús de la mierda: el “Biobus” circuló durante un tiempo por las calles de Reino Unido concienciando a la población en las alternativas energéticas a la combustión de hidrocarburos. Este automóvil funcionaba exclusivamente con excrementos (no de los pasajeros, por supuesto) y era capaz de recorrer 300 kilómetros con un solo tanque. Y no, no desprenden ningún olor.
En Colorado, también. Una flota de 40 camiones de una compañía originaria de Grand Junction circula por el país procesando estos mismos desechos. Otra muestra más de los experimentos locales llevados a cabo por industrias energéticas.
Salchichas cocinadas con heces: tres cuartos de la población de Kenia usa de forma habitual biomasa para cocinar. La materia procesada tiene forma de briquetas que se venden a razón de 50 centavos el kilo. Es tan barato como la leña o el petróleo, su combustión es más duradera y, de nuevo, no deja ningún rastro olfativo. Produce menos humo que el carbón que echas a tu barbacoa. La población está encantada no sólo por sus bolsillos: anteriormente su materia fecal acababa en los ríos y, como dicen los trabajadores de la zona, el cólera y la diarrea han desaparecido del mapa de la provincia.
Caca limitada: el problema de este tipo de energía es que su materia bruta (es decir, los desechos que generamos los humanos) no es suficiente para hacer frente a la demanda de luz y gas que exigimos en los países desarrollados. Bristol hizo sus cálculos: todas las heces de la ciudad podrán dar servicio a 8.000 hogares. Es una fuente energética que, aunque en nuestras ciudades puede ser sólo un recurso paralelo, puede ser la salvación en regiones pequeñas y rurales.
Futuro fecal: según un estudio de Naciones Unidas, el biogás disponible en las heces humanas tiene un potencial energético suficiente como para dar electricidad a 138 millones de hogares, o dicho de otro modo, un valor de 8.700 millones de euros. Dado el interés que generan las renovables ahora mismo, tal vez merezca la pena atesorar nuestros desperdicios. Y pensar que durante años hemos estado tirando por el váter toneladas de oro marrón…


FOTOS QUE EMOCIONAN: Sergio Belinchón 

Sergio Belinchón es un artista plástico y fotógrafo levantino (nacido en 1971 en Valencia, vive en Berlín) cuya obra gira en torno a la ciudad como espacio (des)habitado, la transformación del territorio y entornos reales que se convierten en artificiales.


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LA FOTO: Enmarcado

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REVOLVER: ODIO

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Revolver: Odio
 
Odio la ensalada de verano y las luces amarillas que alumbran el extrarradio.
No soporto las tulipas de las lámparas que anidan en las mesitas de noche cada cuarto.
Odio las neveras donde nunca hay nada aparte agua del grifo en botellas de cocacola.
No soporto a la gentuza que tiene perro en invierno y en verano va a la calle porque sobra.
Odio a los violentos que golpean encubiertos por la ley a sus familias en sus casas.
No soporto los mosquitos ni las ratas y el olor a sucio del que no se lava.
Odio al que se juega sin escrúpulo ninguno su sueldo en una máquina del bar.
No soporto a los que acuden los domingos a la iglesia y luego el lunes son peor que Satanás.

No me gustan las cadenas ni los lazos no me gustan las fronteras ni visados.
No me gustan los anzuelos ni las balas ni la ley sin la justicia en el que manda.
Qué le voy a hacer si con razón o sin razón.
Aunque tú me des la vuelta tengo el mismo corazón
Qué le voy a hacer si con razón o sin razón.
Y aunque tú me des la vuelta tengo el mismo corazón.

No soporto a los que dicen la letra con sangre entra con la sangre yo no pienso negociar.
Odio a los torturadores pistoleros y asesinos les deseo cien años de soleda.
No soporto a los que hablan siempre a gritos por el móvil nada más aterrizar el avión.
 Odio a los gallitos de gimnasio porque siempre desprecian mi sudor.

No me gusta que me obliguen sin brindarme explicaciones de porqué si o porqué no.
No me gusta ni que humillen a los toros ni la caza con hurón.
Qué le voy a hacer si con razón o sin razón.
Aunque tú me des la vuelta tengo el mismo corazón
Qué le voy a hacer si con razón o sin razón.
Y aunque tú me des la vuelta tengo el mismo corazón.

No soporto a los ases del volante que a volar a dos cuarenta le llaman su factor riesgo.
Me parecen reprimidos y egoístas porque exponen mi pellejo y tu pellejo.
No soporto a los perros de la guerra porque se corren disparando su cañón.
Odio a los discjockeys asesinos porque siempre me joden la canción.

No me gustan las cadenas ni los lazos no me gustan las fronteras ni visados.
No me gustan los anzuelos ni las balas ni la ley sin la justicia en el que manda.
Qué le voy a hacer si con razón o sin razón.
Aunque tú me des la vuelta tengo el mismo corazón
Qué le voy a hacer si con razón o sin razón.
Y aunque tú me des la vuelta tengo el mismo corazón.

 
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EL PRIMER BOSTEZO DE LOS LUNES (14 de mayo 2018)

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COSAS DE LA CIENCIA

El síndrome de Hubris: el problema psicológico que pueden tener los políticos

El síndrome de Hubris, según el psicólogo David Owen, suele manifestarse en los políticos después de un tiempo en el gobierno: uno de sus primeros síntomas es que el político se cree elegido para guiar los pasos de un pueblo.
Hasta las personas más humildes y honradas, tras un tiempo en el poder, pueden quedar a merced del virus del Hubris.

Casos históricos

Algunos casos del síndrome de Hubris rayanos en el paroxismo fue el del emperador romano Claudio, que se caracterizaba por su magnanimidad y su preocupación por sus súbditos, hasta que empezó a obsesionarse con la idea de que los demás pudieran reírse de su tartamudez y su aerofagia.
La solución que halló Claudio fue impulsada sin duda por el Hubris: por mediación de su médico personal, Jenofonte, promulgó un edicto que obligaba a sus cortesanos a tirarse dos ventosidades por cada una que dejara escapar él. A partir de este edicto, tal como señala Suetonio en Los doce césares, Claudio empezó a encapricharse cada vez con más cosas.
Lo mismo le sucedió a otro emperador romano, Marco Antonio Casiano, que se enfrentó de esta forma con las facciones críticas del Senado: «Sé que no os gusta lo que hago, pero por eso poseo armas y soldados, para no tener que preocuparme de lo que penséis de mí».
Calígula, por su parte, nombró senador a su caballo.
El general y presidente de México Antonio López de Santana, autocalificado como «el nuevo Napoleón», hizo enterrar su pierna amputada con honores de funeral de Estado.
El presidente de Ecuador José Abdalá Bucaram perdió su puesto cuando se empeñó en contratar a Maradona por un millón de dólares. Jahangir, gran mogol de la India (1569-1627), que tenía un harén compuesto por 300 esposas, 5.000 mujeres sirvientes y 1.000 jóvenes que satisfacían todos sus caprichos.
Nadie está libre de que el veneno del hubris corra por su sangre. Pero han sido los reyes, emperadores, políticos y, en definitiva, los gobernantes de toda índole quienes más han sufrido sus estragos.




FOTOS QUE EMOCIONAN: Sergio Belinchón 

Sergio Belinchón es un artista plástico y fotógrafo levantino (nacido en 1971 en Valencia, vive en Berlín) cuya obra gira en torno a la ciudad como espacio (des)habitado, la transformación del territorio y entornos reales que se convierten en artificiales.


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