JUEGOS DE AZAR

Ya llevo unos cuantos años en el “mercado” laboral (lo siento, pero lo del “mercado” me pone nervioso, y si es “laboral”, más todavía). Desde mi concepto de servicio, he tenido la suerte de trabajar en la administración, lo cual siempre me lo he tomado como un privilegio. Nunca lo he considerado una solución laboral, sino una forma de vida, así que... ¿se puede pedir más? Como consecuencia he tenido la oportunidad de poner en práctica lo que yo considero que es el servicio a los demás desde la administración. Ahora bien, tengo que reconocer que todo se ha desarrollado con muchas más limitaciones de las que me podía imaginar. Como se suele decir, llegaba con intención de comerme el mundo y fue el mundo el que me comió a mi. Llegué con la intención de introducir la gestión en la administración y la triste realidad me engulló. No creo que nos cueste reconocer a estas alturas que el sanbenito que arrastra la administración, el del funcionario del chiste de Forges, es fruto de décadas de sinrazón y  esperpento, gracias a una pleyade de políticos que han confundido la gestión con el poder, el liderazgo con la la falta de autoridad o con el "aquí mando yo", según se tercie. Bueno, de esto seguramente hablaremos otro día.
De lo que quiero hablar hoy es del por qué estoy aquí y no en otro lado, es decir, del por qué trabajo en la administración y no en la empresa privada. De entreda, tengo que reconocer que a pesar de mi supuesta vocación, yo estoy aquí “por casualidad”. Sí, ya sé, esto de la casualidad es muy discutido o discutible, pero tengo que decir que, en lo que respecta a mi vida, esto de la "casualidad" es algo que podríamos considerar... habitual. En realidad soy de la opinión de que la vida de todos y cada uno de nosotros es fruto de múltiples casualidades, lo cual hasta es de agradecer.
Dice Woody Allen que “El 80% del éxito se basa en estar allí”, pues es cierto, lo que pasa es que muchas veces estás allí por… casualidad. Me explico: Todo el mundo me va a creer si digo que desde hace un par de semanas estaba pensando en escribir sobre cómo llegué a trabajar en la administración. Pero si añado que por esas fechas, a la vez que pensaba en escribir esta entrada, me encontré (después de más de 10 años) con una de las persona que, sin saberlo, es responsable de que esté trabajando donde estoy, eso ya es otra cosa. Es como una coincidencia espacio-temporal. Vamos, que en términos de lotería sería muy complicado que se diese el número. Pura casualidad.
Tengo que confesarlo: Estoy trabajando donde estoy, porque hace muchos… pero que muchos años, "exageré" mi currículum en una entrevista de trabajo. Yo necesitaba trabajar y no me importaba que me descubriesen así que.... La persona con la me reencontré el otro día fue una de las que, supuestamente, se creyó mi exageración. Como consecuencia de aquello adquirí una experiencia laboral nada desdeñable, que me ha traido a donde estoy ahora trabajando.

Estos recuerdos han hecho que siempre tenga presente la fragilidad de todo, y en este caso la de la situación laboral de cualquiera, incluso aun trabajando en la administración. Personalmente nunca olvido quién y cómo era cuando estaba en el paro buscando desesperadamente un trabajo, y quién soy ahora. En realidad nunca he dejado de tener mentalidad de "desempleado", porque pienso que hay que ser consciente de que "mañana" las cosas pueden ser diferentes. Y lo cierto es que estoy convencido de que una gran mayoría de los cinco millones de desempleados podrían suscribir esta reflexión. Lo que pasa es que muchos lo olvidan en cuanto encuentran un empleo.

Es tan fácil pasar a ser un desempleado, que no sé cómo hacemos muchas de las locuras que nos caracterizan. Es tan fácil pasar de desempleado a "excluido social", que da vértigo sólo el pensarlo. Y es tan fácil pasar de excluido a llegar a vivir entre cartones, que se me ponen los pelos de punta.

Por estas y por muchas más razones siempre inexplicables (y ni falta que hace explicarlas), pienso que nunca deberíamos olvidar que todo lo que pasa, todo lo que te pasa a ti, a mi y a todos, son simplemente "juegos de azar".

JUEGOS DE AZAR
Joaquin Sabina
Recordarás la primera vez que con su trajín
llamaste al timbre para vender libros
sobre razas desconocidas.
Qué nos sucedió? que acabamos desnudos
jugando abrazados sobre el parquet
al juego del amor.

Luego te marchaste sin dejar ni un papel
con tu nombre y tu dirección
alguien te esperaba donde siempre a las tres
y eran ya más de las dos.

Volví a encontrarte meses después
la casualidad me cruzó contigo
en el vestíbulo de un hotel
qué demonios andas haciendo en Vigo.

Cuando me desperté me besabas los párpados
cómo te llamas le pregunté
después amaneció.

Y así fue cómo el tabique, de aquel hotel,
que nos separaba cayó
tú tenías el cuarto 142 yo el 14

Siglos pasaron sin que el azar
duende juguetón sus hilos moviera
casi me había olvidado ya
de tus pies subiendo por mi escalera.

Pero antes de ayer en un cine de barrio
una voz me llamó desde el ambigú
y supe que eras tú.

Y la rara historia otra vez se repitió
unos cuantos años después
en taquilla te habían dado la fila dos
y a mí me dieron la tres.



17 comentarios:

Myriam dijo...

Veo que soy la primera en comentarte. Ojalá dos pensaran como tú en lo que respecta a la Gestión de servicios. Toda esta sinrazón y esperpento tiene que acabar. Es inconcebible que estando en el Siglo XXI estemos todavía en donde estamos.

El azar quizo que nuestros caminos se cruzaran. Me alegro por ello, Javier. Y mucho.

Un beso y espero que nos sigas sconfesando más de tus travesuras ( y yo que te creía tan serio jajajajaja!) Fuera de broma: tu ejemplo demuestra la capacidad que tiene el ser humano para la creatividad y la inventiva cuando se tercia la ocasión.... jajaja (necesidad) pero debería ser ocasión.....

Myriam dijo...

Digo: Ojala pensaran TODOS jajajaja no DOS (no se porqué el tablero a veces me come letras....quizás juega conmigo al azar: esta letra si, esta no)

Ya que volví: te dejo tambien un abrazo

Astrid Moix dijo...

Yo también soy de las que cree en la importancia del azar, para bien y para mal. Ese estar ahí en el buen o mal momento puede ser el principio o el final de algo, tanto en la vida privada como en la profesional. Pero el azar es solo un instante, y a partir de ahí lo que cuenta es el esfuerzo personal. Como en tu caso.

Un abrazo

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Myriam:
¿Por qué será que siempre transmito esa imagen de persona seria cuando yo me esfuerzo en todo lo contrario? Y mira que me esfuerzo.
Pues habrá que resignarse, qué le vamos a hacer.
Por cierto, yo también me alegro mucho de que el azar haya cruzado nuestros caminos.
Un beso.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Astrid:
Efectivamente, el azar hace una parte del camino, pero luego está cada uno para rematar la juegada, y esa es la parte realmente difícil.
Un abrazo.

JLMON dijo...

Javi
Qué bueno!
Ah! Perdona pero no hiciste nada malo con el curriculum, simplemente te adelantaste a los hechos. ¡Chico! Un profeta!
Sí, pocas veces pensamos en esa estrecha línea que separa un estado del otro y lo afortunados que debimos sentirnos.
Un abrazo

Katy dijo...

Yo no creo tanto en el azar sin no en el esfuerzo personal.
¿Que soñamos y deseamos cosas mejores, y que hay que tender al utopía siempre , cierto, solo así llegamos a la linea media.
Si la mayoría pensara como tú... Que suerte tuvieron los que se cruzaron en tu camino.
Pero ya sabes "Hay que arar con los bueyes que se tienen".
Un abrazo

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Jose Luis:
Gracias. Hay que ser siempre consciente de que nunca dejamos de estar muy cerquita de esa fina línea.
Y la verdad es que es tranquilizador saberlo.
Un abrazo.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Katy:
Son dos ideas que no están reñidas, son complementarias. Como muy bien dice Astrid "el azar es solo un instante, y a partir de ahí lo que cuenta es el esfuerzo personal". Y así es como yo lo entiendo.
Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Yo no se si se llamará azar, oportunidad, suerte o destino, pero si es claro que esos instantes como apunta Astrid son los que pueden cambiar las cosas. Más tarde se siguen sucediendo otros instantes por las más vriadas razones. Un post muy bueno.
Un abrazo

A.L. dijo...

Hola Javier.
A mi la expresión "Mercado laboral" tapoco me gusta. Me recuerda al rastroi dónde parece que tre lo quitan todo de la mano.
Tu post es excelente.
un abrazo y gracias por tu visita

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
Y además hay que saber valorar y saborear muchos de esos pequeños instantes, porque son únicos.
Un abrazo.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola A.L.:
Pues parece que estamos de rebajas, ya que he oido que nos quieren meter con vaselina un contrato de a 400 leuros al mes.
Ya veremos.
Un abrazo.

fus dijo...

Pues tienes razòn la vida es un juego de azar, unas veces se pierde y otras se gana.

un fuerte abrazo

fus



pd.muchas gracias por tu visita

Anónimo dijo...

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Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola fus:
Y como dice Astrid, en gran medida depende de nosotros mismos.
Un abrazo.

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