EL HAMBRE

Mi primera huelga de hambre duró apenas un día. Fue allá, en la prehistoria, cuando todavía no había conseguido traspasar la barrera de los 16 años. Evidentemente fue un acto de rebeldía sin más consecuencias que la profunda herida en mi amor propio y el sinsabor de una batalla más perdida con respecto a mis padres.

Sin embargo esta acción tuvo un efecto positivo en cuanto que me di cuenta de lo que es pasar "hambre". Entiéndaseme, cuando digo "hambre" quiero decir estar todo un día sin comer, en una sociedad "opulenta", donde ves comida por todas partes.

Otro momento "estelar" fue cuando estuvimos en la India de "mochileros". Sí, también hace unos "añitos", en los años 80 del siglo pasado. Allí no fue la comida, afortunadamente había restaurantes de toda clase por todas partes. No, allí fue "el agua". No resultaba fácil encontrar agua "en condiciones" y en muchos momentos, con ese calor húmedo que te penetraba hasta lo más profundo, llegamos a sentir una necesidad angustiosa, yo diría desesperación por encontrar agua potable. Hasta tal punto que nos llegabamos a beber lo primero que nos vendían. Afortunadamente sin mayores consecuencias.

Estos dos hechos fueron dos lecciones de vida ciertamente relevantes. He pensado muchas veces en ello y puedo afirmar que hay muchas cosas que valoro de otra manera desde entonces.

Se suele decir que sólo valoramos las cosas en el momento en que dejamos de tenerlas y se lo solemos aplicar a la tele cuando se estropea. Algunos aprovechan para dejar de verla, pero otros enseguida compran una nueva, más plana que la anterior. Y es que hoy ya ni siquiera se da este caso, puesto que ¿en qué casa no hay al menos dos televisiones? Bueno, ya ni lo de la tele sirve para aprender a dar valor a las cosas que nos rodean. Pero bueno, si lo aplicamos a las necesidades básicas, todavía nos queda algún gramo de... "dignidad vital" (término que me acabo de inventar), aunque sea porque el paro "aprieta". Y es que se da la circunstancia de que hemos conseguido olvidar "el hambre", actuamos como si eso a nosotros no nos pudiese pasar y resulta que hoy, más que nunca, estamos expuestos a ello. Si, vale, ni así se pasaría hambre en esta sociedad opulenta, pero hay que reconocer que se parecería mucho, ¿no os parece?

Yo opino que tener claro el concepto de "hambre", pasa por haber tenido verdadero hambre en algún momento de nuestras vidas. Todavía resuenan en mis oídos aquella frase que decía mi abuela: "vosotros no habéis pasado una guerra, no sabéis lo que es tener hambre". Pues sí, es cierto. Por eso creo que tener claro que el concepto "tener hambre" debería ser un "valor social". Todo el mundo debería pasar hambre en algún momento. Podría incluso haber "prácticas" escolares o en la universidad, prácticas de verano para "pasar hambre". Sólo así (y no estoy seguro) podríamos cambiar nuestra actitud ante semejante lacra de nuestra planeta.

Os dejo el maravilloso poema de Miguel Hernández, al que ha puesto música Serrat de manera genial, y que ha sido el inspirador de esta entrada.

El hambre
(Miguel Hernández - Joan Manuel Serrat)

Tened presente el hambre: recordad su pasado
turbio de capataces que pagaban en plomo.
Aquel jornal al precio de la sangre cobrado,
con yugos en el alma, con golpes en el lomo.

El hambre es el primero de los conocimientos:
tener hambre es la cosa primera que se aprende.
Y la ferocidad de nuestros sentimientos,
allá donde el estómago se origina, se enciende.

El hambre…
Tened presente el hambre.

Por hambre vuelve el hombre sobre los laberintos
donde la vida habita siniestramente sola.
Reaparece la fiera, recobra sus instintos,
sus patas erizadas, sus rencores, su cola.

Arroja los estudios y la sabiduría,
y se quita la máscara, la piel de la cultura,
los ojos de la ciencia, la corteza tardía
de los conocimientos que descubre y procura.

Entonces solo sabe del mal, del exterminio.
Inventa gases, lanza motivos destructores,
regresa a la pezuña, retrocede al dominio
del colmillo, y avanza sobre los comedores.

Se ejercita en la bestia, y empuña la cuchara
dispuesto a que ninguno se le acerque a la mesa.
Entonces sólo veo sobre el mundo una piara
de tigres, y en mis ojos la visión duele y pesa.

Ayudadme a ser hombre: no me dejéis ser fiera
hambrienta, encarnizada, sitiada eternamente.
Yo, animal familiar, con esta sangre obrera
os doy la humanidad que mi canción presiente.

Nosotros no podemos ser ellos, los de enfrente,
los que entienden la vida por un botín sangriento:
como los tiburones, voracidad y diente,
panteras deseosas de un mundo siempre hambriento.

10 comentarios:

A.L. dijo...

Impresionante post. Para meditar cada momento
En mi blog tienes un regalo. No obliga a aceptarlo, es totalmente voluntario hacerlo.
Un abrazo

Katy dijo...

Hola Jvier, por suerte se lo que s pasar hambre física y necesidades. Y digo por suete porque ello me ha hecho más humana, más solidaria y equilibrada.
Un post necesario para no perder el norte. Para darnos cuenta que somos unos privilegiados, para compartir, para no derrochar y que no dejemos de ser solidarios con los hermano.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola javier:

Magnífico post y brillante reflexión la que nos dejas. Tener hambre es más que un concepto fisiólogico, una necesidad higiénica por la que deberiamos pasar en algún momento de nuestars vidas.
Un abrazo

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola A.L.:
Gracias por tu amable comentario. Enseguida paso por tu blog.
Un saludo.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Katy:
Tienes mucha razón. Es una enseñanza tanto o más necesaria que el resto que recibimos.
Un abrazo.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
Tu de esto seguro que sabes mucho más que la mayoría, porque en todos esos viajes seguro que te has visto en más de un aprieto gastronómico.
Un abrazo.

Camy dijo...

Debería callar y no resultar prosaica o boba -que casi es lo mismo- pero intento siempre ser sincera y recuerdo haber pasado hambre en la adolescencia por el rollo de la delgadez. Un día a fruta era insoportable. todos tenemos un pasado y se ha de vivir con él.
Maravilloso duo y verdades como puños. siempre actuales.
¿Cómo es posible que eixsta el hambre en el mundo y destruimos y almacenamos bienes de consumo para evistar la bajada de precios?
¿Humanos? En cualquier ciudad hoy se ve y se aprecia, en la cara, en los ojos, muchos, muchos que sí pasan hambre.
Un beso

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Camy:
¿Un día a base de fruta? Pues no me parece tan duro :))
Un abrazo.

Josep Julián dijo...

Hola Javier:
Me ha impactado tu entrada, no por el tono, sino porque me ha hecho reflexionar respecto lo poco que valoramos lo que tenemos y con lo poco que tienen para pasar los que no tienen lo que a nosotros nos falta.
Un abrazo.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Josep:
Por mucho que insistamos, es la propia experiencia la que nos hace valorar realmente esas cosas pequeñas que nos hacen felices. En este caso, un simple vaso de agua era la gloria. Y mira por donde, en muchos momentos, incluso hoy lo es.
Un abrazo.

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