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El pasado lunes fue el cumpleaños de mi padre.
Felicidades Papá.
Mi padre pertenece a la última generación de padres que tenían que dirigirse a los suyos con el USTED por delante.
Nosotros no hemos tenido que tratarle con ese exceso de respeto, pero una mirada suya era suficiente para saber qué quería y qué no quería. Y si no conseguías adivinarlo por su mirada… malo.
Las cosas se hacían “porque sí” y punto. “Cuando seas padre comerás huevos” era uno de sus lemas favoritos.
Cuando yo tenía 4 años decidió ir de emigrante a Alemania. Supongo que a ganar más dinero del que se ganaba aquí entonces. Seis años en el extranjero dieron para comprar una buena casa y todos los electrodomésticos de la época pagando “a tocateja”, como se pagaba antes. Todavía me acuerdo cuando llegamos a Santurtzi y tuvimos que subir lavadora y nevera hasta el quinto piso… sin ascensor.
Mi padre no era de los que se iban a “tomar potes” después del trabajo. Todos los días hacía el mismo recorrido de casa a la fábrica y de la fábrica a casa. No se le llegaron a conocer otros itinerarios hasta que se convirtió en prejubilado de lujo antes de llegar a los 60. Ganaba bien, pero tres hijos en la universidad suponía muchos sacrificios y muchas renuncias. Así que siempre andábamos con el dinero justito.
Salir a comer o cenar fuera de casa parecía un sacrilegio: “como en casa no se come en ningún sitio”, solía decir. “No hay mejor cocinera que tu madre, así que comemos en casa”. “Sí, pero algún día podríamos tener el detalle de que le sirvan a ella ¿no te parece?”, decíamos nosotros. Pues no. No le parecía.
Hace 4 años y medio a mi padre le dio “un infarto cerebral”. Resultado: mitad izquierda del cuerpo paralizada.
Curiosamente los dos primeros años después del infarto, mi padre se transformó en otra persona. Se convirtió en alguien “desconocido”, alguien amable, cercano y risueño; como Harrison Ford en aquella famosa película “Algo pasa con Harry”. ¿Os acordáis?
¡Tragicomedias de la vida!
Mientras le paseaba en su silla de ruedas le tomaba el pelo y él se partía de risa. No había día que no le tuviese preparado un chiste o algún comentario gracioso. Nos le pasábamos genial, parecía no importarle su situación de dependencia física. Saludaba a todo el mundo, siempre tenía un comentario positivo para todos, era otra persona. No le he visto tan alegre en toda mi vida. Era otro.
Mi amigo Pepe me dijo en una ocasión, “qué curioso, has recuperado a tu padre gracias a la enfermedad”. Yo le contesté, “no lo he recuperado, siento que por primera vez tengo padre”.
Pero el cerebro humano no se resigna y ha ido tejiendo una nueva red entre las neuronas vivas alrededor de la parte “muerta” de su cerebro. Poco a poco mi padre fue cambiando de nuevo, ha ido recuperando su personalidad original y finalmente ha vuelto el gruñón y solitario Nicolás.
Se acabaron las palabras amables y volvieron las exigencias.
En muchas ocasiones me he preguntado, ¿Por qué? ¿Qué ha pasado con esta generación de hombres? Y me respondo a mi mismo que seguramente no han sabido o podido digerir el cambio brutal que ha significado el cambio de cultura que ha experimentado su generación. El paso de la cultura rural a la industrial. El paso de la cultura de la sumisión a la del respeto… el paso de la cultura del USTED a la del TU.
No lo sé. Ahora eso ya no importa. Lo que sí tiene un valor incalculable son aquellos dos años en los que, como dijo me amigo Pepe, “has recuperado a tu padre”.
Felicidades Papá.
Gracias por habernos dado tu vida.

GRUPO: REVOLVER
CANCIÓN: EL DORADO
He pasado mil años viendo como mi madre
trabajaba y llegaba a casa siempre tarde
una vez y otra vez treinta días al mes
cada noche después de estar yo acostado
la sentía abrir la puerta de mi cuarto
cambió el verme crecer por comer a diario
por comer a diario.
Vi a mis padres correr en busca de El Dorado
vi a mis padres luchar cada uno por su lado
lo mejor de sus vidas donde se ha quedado
quizás yendo detrás del maldito El Dorado.
Vi a mi padre luchar contra los elementos
naufragar con su vida contra el muro del tiempo
no tuvo otra oportunidad
y llegaba a casa con las manos cortadas
de montar con las manos armarios de chapa
no tuvo otra oportunidad/otra oportunidad.
Vi a mis padres correr en busca de El Dorado
vi a mis padres luchar cada uno por su lado
lo mejor de sus vidas donde se ha quedado
quizás yendo detrás del maldito El Dorado.
Intenté resolver sólo todas mis dudas
y veinte años después, aún me quedan algunas.
La vida sigue y yo también.
Y aunque dicen que el tiempo no pasa en balde
cometí mis errores más bien pronto que tarde
no usé su ejemplo en aprender
y en su propio universo
vi a mis padres caer.
Vi a mis padres correr en busca de El Dorado
vi a mis padres luchar cada uno por su lado
lo mejor de sus vidas donde se ha quedado
quizás yendo detrás del maldito El Dorado.

17 comentarios:

Katy dijo...

Hola Javier, una entrada entrañable que sin duda revela una personalidad sensible, y atenta a la realidas además de un claro análisis. Es tu padre y punto. un padre de los antes que no se pueden leer ni juzgar con ojos y culturas actuales."Y me respondo a mi mismo que seguramente no han sabido o podido digerir el cambio brutal que ha significado el cambio de cultura que ha experimentado su generación".Y no tanto brutal como rápido, en todos los aspectos. Te aseguro por experiencia que no es fácil estar fuera de tu tierra. Fue bello mientras duró.
Me sumo a tu felicitación. Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Magnífica entrada. Las generaciones van cambiando y con ese cambio el tratamiento entre ellas. Yo conozco gente que todavía llama de usted a sus padres, pero son los últimos. Fíjate que tu padre, tenía una MISION, que no era otra que la de cuidar, proteger y alimentar a su prole. Lo importante erais vosotros, y, seguramente, quiso daros lo mejor, aunque su forma de hacerlo os parecisese extraña. Y esa abnegación, en el fondo no es más que amor, aunque la forma de manifestarlo, a vuestros ojos, pareciese extraña.

Buen post y este si es un post con alma.

Un abrazo

FAH dijo...

Javier, me ha encantado la entrada que ahora tuiteo y mañana recomendaré en mi blog. Excelente. Y que decir de "Revolver" uno de mis grupos preferidos... y "El Dorado" es fantástica. Enhorabuena

Josep Julián dijo...

Hola Javier:
Leyendo tu entrada no he podido dejar de pensar en mi padre que tenía en común con el tuyo esa ansia por procurar lo mejor para su familia. El no emigró, pero toda su vida transcurrió en un piso de alquiler y pagando los electrodomésticos a plazos. Fuera de alguna corta época de mayor bonanza, toda su vida fue una certificación de que se había equivocado. Murió joven pero dejó un recuerdo mucho más profundo de lo que él mismo esperaba.
Tuve muchos desencuentros con él porque quise vivir mi destino desde muy joven y ya al final de su vida creo que se sintió orgulloso de que lo hubiera hecho así. Hoy tendría 80 años.
Un abrazo.

MaS dijo...

Felicidades a Nicolas.
Por su cumpleaños,
por su entrega,
por su dedicación,
por sus errores, siempre humanos, y que ahora, en tus palabras, abren los ojos de los que las leemos.
Gracias a ti por compartírlo.
Y, te felicito por el post.
Sobresaliente otra vez.
Un beso, M.

rousal dijo...

Hola Javi, una vez más me enorgullece ser tu hermana y compartir contigo esta vida.
No tengo palabras ya que todas las que podrían ayudar a entender nuestra vivencia las has escrito tú.
Milesker por estar siempre ahí.
Besazosssssssss

iparrado dijo...

Hermoso homenaje, Javi. Felicidades...

E inmejorable canción; un auténtico himno a una generación de abnegados padres trabajadores (y qué decir de las madres, claro).

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Katy:
Gracias por tu comprensión.
La verdad es que se es mucho más feliz cuando reflexionas sobre los porqués de las cosas, y aunque no siempre encuentras la respuesta, si te sirve para entender mejor lo que pasa.
Un abrazo muy fuerte y que disfrutes de la Navidad si es que no nos "hablamos" antes.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Efectivamente Fernando:
Me he dado cuenta de que sólo al pasar los años y pudiendo distanciarte de aquellos momentos, puedes comprender mejor a las personas. Los sentimientos ya no están a flor de piel y al final tenemos que reconocer que somos lo que somos porque otros antes (mal o bien) hicieron lo que hicieron.
Un abrazo muy fuerte.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Francisco:
Muchas gracias por tu comentario y por tu comentario de mañana en tu blog. Estaré atento.
Por cierto, yo he redescubierto recientemente a REVOLVER y chico, me he enganchado.
Un abrazo.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Josep Julián:
Creo que te ha pasado lo mismo que a mi. El tiempo te hace comprender muchas cosas de las que antes renegabas. No es cuestión de años, es cuestión de distancia y una pizquita de comprensión. ¿no te parece?

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola MaS:
He descubierto que escribiendo ordeno mejor las ideas y me reconozco mejor. También a los demás. Hasta el último momento no tenía intención de escribir esta entrada, pero en un momento determinado (creo que fue en el metro) decidí que sí. Que la mejor manera de mirar hacia atrás sin resentimiento es buscar las cosas positivas de las personas y decirlas, escribirlas y compartirlas.
Creo que he acertado.
Un abrazo.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Rosita:
¿Qué te voy a decir a ti?
Sólo podré abrazarte luego, cuando vengas.
Un millón de besos.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Iñaki:
Bienvenido a la sección de comentarios y gracias por tu comprensión.
No me creerás si te digo que escuché esta canción por primera vez en el mismo momento en que decidí escribir esta entrada. Pues así fue.
Un abrazo.

Bakar dijo...

Hola Javi,
Me sigue gustando esta faceta interior tuya... Este post me recuerda al que escribí sobre mi padre. Cuando se enteró que andaba escribiendo cositas sobre nuestra relación, se cogió un "encabronamiento" monumental... Dice que seguro que sólo he puesto mi visión de las cosas... pero él ni lo ha leído.
Un beso enorme.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Kaixo Bakar:
La faceta interior es la más difícil de expresar porque no estamos acostumbrados. El "qué dirán" también es importante en este mundo de apariencias, pero bueno, mi conclusión es que te sientes mucho mejor cuando lo haces. Creo que de alguna manera te reconcilias contigo mismo y con la gente. ¿no te parece?
Musu.

Bakar dijo...

Me parece.
Otro muxu de rebote.

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