¡CLAMA AL CIELO!

NIÑOS… para la guerra.
NIÑOS… para la explotación laboral.
NIÑOS… para la explotación sexual.
NIÑOS… para…
Leo en EL CORREO del día 27 de noviembre: “Irlanda conocía los abusos sexuales del Clero a niños. Policía y Fiscalía encubrieron a la Iglesia para salvar su reputación”.
Leo en el Observador Global.com el 20 de octubre, esta vez en Estados Unidos: “Desde que comenzaron a salir a la luz los miles de casos de abuso sexual de menores en seminarios, escuelas y orfanatos católicos estadounidenses, las diócesis debieron pagar millones de dólares de compensaciones. Mientras la séptima diócesis del país se declara en bancarrota trabando nuevas denuncias en su contra, salen a la luz los casos de quienes ni con todo el dinero del mundo pueden curar las heridas de la infancia infernal que les tocó vivir”
Se han cometido muchas, muchísimas barbaridades en nombre de dios a lo largo de la historia de la Humanidad. Barbaridades que no tienen nada que envidiar a las realizadas por el más vil de los tiranos, y que en no pocas ocasiones han tenido, tienen y, me temo, tendrán el apoyo de los poderes de las instituciones religiosas correspondientes y de las autoridades civiles.
Si esto que todos conocemos nos parece atroz, qué decir de las personas que aprovechando su posición dentro de una orden religiosa, cometen delitos inconfesables, delitos que harían palidecer a su mismo dios. Si además sumamos que las víctimas de esas vilezas son NIÑOS se nos hiela la sangre y perdemos toda referencia con el sentido humano de la vida.
No encuentro palabras para definir tal degradación. Siento vergüenza de pertenecer a la especie humana.
Dentro de este panorama de espanto se me hace más fácil “entender” las guerras para conquistar países, que siempre han estado relacionadas con la apropiación de los recursos naturales del “otro”. Puedo “asumir” el terrorismo como una forma de hacer la guerra desde una posición de inferioridad y muchas veces fruto de tremendas injusticias históricas, pero esto no, esto sobrepasa mi capacidad, toda mi capacidad. ¡Siento repugnancia. Siento asco!
Fue hace 6 meses cuando se divulgaron los terribles pormenores sobre agresiones sexuales a menores en las escuelas Irlandesas en el periodo comprendido entre 1930 y 1990. Ahora, en noviembre un nuevo informe oficial, que abarca el periodo comprendido entre 1975 y 2004, revela este contubernio entre la jerarquía eclesiástica y las autoridades del Estado, incluidas la fiscalía y la policía. “No fue hasta 1995 cuando la Iglesia permitió a la Policía acceder a los archivos de la institución”. Este informe de más de 700 páginas ha sido elaborado por una comisión oficial presidida por uno de los jueces de la Corte Suprema irlandesa tras 10 años de investigación. Supongo que habrá que tener mucho estómago para leerlo.
Estamos hablando de decenas de miles de niños sólo en Irlanda. No he querido seguir hurgando en Internet, pero me imagino que contando el caso estadounidense podríamos estar hablando de centenares de miles.
¡Los que dicen querer salvar nuestras almas y los que dicen tener como misión velar por nuestras vidas, compinchados para ocultar la barbarie!
Vivimos en la era de la información y gracias a ello estos casos van saliendo a la luz. Pero donde está la virtud también está el pecado y así, la inflación de información produce que muchas informaciones como esta pasen desapercibidas. No sé, tal vez esté un poco susceptible, pero no he visto grandes portadas ni tertulianos analizando todo esto. ¿Nos estamos insensibilizando? Bueno... a veces creo que sí. Lo que sí es cierto es que somos selectivos con la información, así que todo aquello que no pase al lado de casa, por muy grave que sea ocupa un segundo lugar en nuestras preferencias informativas.
Esto que os cuento es parte de lo que ha salido a la luz que yo he recogido y expuesto modestamente en mi blog. Pero se me sobrecoge el corazón solamente de pensar en lo que estará pasando “ahí fuera”: La olvidada África, la profunda América Latina, multitud de países asiáticos, etc., donde toda clase de abusadores (tiranos, multinacionales, vendedores de dioses de todo tipo…) campan a sus anchas, esquilmando, destruyendo y abusando hasta tal punto que han convertido en normal lo que aquí escandalizaría al más insensible.
¡Esos niños…! ¡Por dios!
¿Y aquí, en Euskadi, en Cataluña…, en España? ¿Aquí nunca ha pasado nada parecido?
Os dejo con un grupo rebelde, inconformista, radical, de esos que a veces hay que escuchar.

10 comentarios:

Josep Julián dijo...

Pues no es por nada, pero lo de la católica Irlanda, como dices, es sólo un botón de la muestra. David Yallop, autor que se distingue por la minuciosidad de sus investigaciones y con una cierta "querencia" por los temas de iglesia (su libro sobre el asesinato de Juan Carlos I es para mí sumamente revelador de las causas de esa muerte con Marzinkus, Calvi, el IOR, Banco Ambrossiano, etc. de por medio) escribió hace poco un libro titulado "El poder y la gloria" que es muy fácil de encontrar en las librerías en el que dedica una parte completa a exponer con pelos y detalles casos de abusos sexuales a niños en el ámbito de la iglesia católica. Lo descarnado del asunto hizo que, a pesar de considerarme un lector maduro, no pudiera acabar de leerlo.
Como dice aquel, si Jesús levantara la cabeza, se daba con la tapa de la lápida.
Un saludo.

Katy dijo...

Hola Javier, muy triste tu entrada hoy, Ciertamente el peso de la ley debería o debe caer sobre estos individuos sin escrúpulos sin miramiento alguno. Han hecho muchísimo daño a las criaturas más indefensas. Un horror.
Pero tambien debo decir que no deben pagar justos por pecadores, porque en sus filas hayan ovejas negras. También hay gente maravillosa trabajando con los más desfavorecidos en hospitales, escuelas, comedores, cárceles etc.
Lo bochornoso y por lo que uno siente vergüenza ajena es porque estas cosass no habría que ocultarlas. Tienen que salir a luz, y no vale prestigio, ni institución ni nada para ocultar estas aberraciones.Y como dice Josep Julián si Jesús levantara la cabeza...
Un abrazo
y buen finde
4 de diciembre de 2009 21:23

Germán Gijón dijo...

Hola, Javier:
Yo, que considero que sois gente respetable y que respeta, no voy a disimular a estas alturas que soy de los que cree que Jesús no tiene que levantar la cabeza de ningún sitio porque está "allá p'arriba" (es decir, que soy católico, vaya). No obstante, coincido plenamente con lo que dice Katy: en primer lugar, que en todas partes cuecen habas, por loque no debería aplicarse aquello de "por un perro que maté...". De hecho, hay misioneros, curas y monjas de cualquier tipo de nacionalidad que llevan a cabo una labor espléndida en muchos lugares del mundo. Y dicho esto, sigo con lo que comentáis: quien la hace, la paga. A pudrirse en la cárcel porque los votos que un religioso (de cualquier confesión) haga no le eximen de su condición plenamente humana y por tanto, tampoco de su responsabilidad ante la ley. No hay NADA que justifique una exención.
Me parece muy bien que salgan a la luz estos casos y que se juzguen convenientemente.
Un abrazo, Javier.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Javier:

Estupendo post de denuncia. En primer lugar, totalmente de acuerdo con todos en que estos hechos no deberían suceder fuese dentro del ámbito de la iglesia católica o cualquier entorno. Si uno se da una vuelta sobre todo por Asia , verá los más descarnado de una sociedad que explota y veja a los niños. Escribí sobre ello en este post http://fernandolopezfernandez.blogspot.com/2009/03/cuando-los-ninos-suenan-con-la-musica.html

En segundo lugar, parte de la iglesia católica no está ya sólo lejos de los hombres sino también lejos de Dios, y siguen sin poner orden en su casa, lo que está provocando que se pierda la confianza en el mensaje. No han tenido la valentía de arrepentirse y pagar sus pecados, intentando ocultarlos. La ley de Dios ya les castigará, pero hoy debe ser la de las hombres quienes lo hagan.

Excelente post . Un abrazo

5 de diciembre de 2009 19:09

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Josep Julián:
No me extraña que no hayas podido finalizar el libro. A mi se me revuelve el estómago sólo al leer las noticias de este tipo. Todo esto es terrible, pero que el propio Estado esté en connivencia con este tipo de cosas me deja totalmente “fuera de juego”.
No conocía a David Yallop. Tomo nota.
Un abrazo.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Katy:
La verdad es que estas cosas me hacen sentir muy, pero que muy mal. Estoy totalmente contigo cuando dices que no deben pagar justos por pecadores. Sería tremendamente injusto. Conozco gente maravillosa que desde Cáritas y otras ONGs ligadas a la Iglesia se está dejando la piel por los demás, tanto aquí como en otros países más necesitados de nuestra ayuda. Algunas son amigas mías. Sería totalmente indigno meter a todos en el mismo saco. También hay que reconocer que estos sucesos y la “tibieza” de la Iglesia en su tratamiento hacen por si mismos daños a la propia institución. En casos tan flagrantes ponerse a la defensiva es lo que no se debe de hacer. Depurar todas las responsabilidades y frenar toda posibilidad de que vuelva a suceder sería lo único que se debe de hacer. Ahora bien, tan tremendo o más es que el propio Estado esté “metido en el ajo”. Tampoco es todo el Estado, pero también sería importante depurar sus responsabilidades de una manera clara y transparente. Si no, no veo nada claro el futuro. Ni de la Iglesia ni de quien ampare este tipo de hecho.
Conociendo como creo conocer a través de tu blog tus pensamiento y sentimientos (al menos una pequeña parte), te felicito por tu valentía. Ojala te pudiesen escuchar los que tendrían que hacerlo.
Un abrazo.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Germán:
Creo que este es un tema donde debemos confluir creyentes y no creyentes. Es un tema claro de injusticia donde hay dos instituciones implicadas. Ya de entrada estamos todos de acuerdo en que lo más importante es que la Ley tiene que ser implacable con este tipo de situaciones, por el bien de los niños que han sufrido y están sufriendo todo esto y también por el bien de las Instituciones que en más de una ocasión han ocultado esta villanía. No estamos hablando de algo banal cuando hablamos de que la Iglesia y del Estado en sus estamentos más importantes han tratado de ocultar estos hechos. Tienen que limpiar su nombre. Es más que necesario. No se puede despachar todo esto dejando la sensación de que ha pasado muy lejos y “que se las arreglen ellos”, que a nosotros no nos incumbe. Creyentes y no creyentes (qué más da) debemos exigir a todos los que tienen responsabilidades que actúen de una manera clara y transparente, y yo añadiría con firmeza. Porque si no el futuro es muy, pero que muy oscuro.
Como le he dicho a Katy, gracias por tu valentía y ojala os oigan quienes tienen responsabilidades en todo esto.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
He leído tu entrada "Cuando los niños sueñan con música": Maravillosa, llena de sentimientos y de nobleza. Yo también vi la película y no podría expresar mejor lo que me hizo sentir.
Supongo que el resto de la entrada es viva experiencia de tus viajes. Se huele. Yo no he viajado tanto, pero algo he visto. Y tengo que decir que no es lo mismo que verlo en la tele. Muy duro.
En cuanto a la Iglesia, pienso que sigue viviendo en las épocas en las que mandaba más que el Estado o era el propio Estado. Todo valía porque todo era palabra de dios. El miedo funcionaba muy bien. Muchos, no se están dando cuenta de que eso es historia y que hasta en esto de la religión funciona lo de “renovarse o morir”. Opino.
Gracias por tu aportación.
Un abrazo.

Alberto Barbero dijo...

Hola, Javier:

Dejando aparte la cuestión de si Jesús fue solo un modelo como hombre (que sigue teniendo plena vigencia) o algo más, no me cabe ninguna duda de que hoy en día sigue siendo crucificado de una manera masiva y bajo procedimientos cada vez más obscenos y salvajes que frecuentemente son ejecutados sobre los más débiles e inocentes.

Afortunadamente sigue habiendo personas que continúan la estela de Jesús, mientras que las jerarquías (¿qué tienen las jerarquías que en todos los ámbitos acaban en patologías?)juegan a lo de siempre. El otro día salía Rouco diciendo que la democracia exigía libertad y no imposición. ¿Podrían aplicarse algo de lo que dicen y autodisolverse?

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Alberto:
Suscribo cada una de tus palabras. Si me permites añadiría que la clave del desastre en este mundo son las JERARQUÍAS, tal y como mencionas, que acaban siempre en PATOLOGÍAS. Y si cabe subrayar aún más subrayaría lo de SIEMPRE.
Un abrazo.

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