Sólo para cinéfilos empedernidos
Llegamos con tiempo suficiente a la Chicago Union Station. Había poca gente, así que aproveché para observar con calma la majestuosa escalinata y no pude evitar pensar: “Los Intocables de Eliot Ness se desarrolla en el Chicago de los años 30. La escena cumbre al final de la película, ese magistral homenaje a El acorazado Potemkin, tiene que ser… esta”.
¡Y lo era!
Si lo recordáis, este increible escenario ya salió a colación cuando llegamos a la estación de Xi'an, allá por el 8 de marzo. Para el que quiera volver a verla, la escena es esta:








1 comentarios:
Ahora sí, ahora el texto ya me convence más. Ya te decía yo que le faltaba algo. Asi y todo, tampoco tengo nada que añadir: con la referencia cinéfila está todo dicho. Porque lo del pan agusanado que la tripulación del Potemkin se ve obligada a comer pertenece a otro viaje, no?
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