Las ONGs también buscaban su minuto de gloria en estas pasadas fechas, aprovechando que entre langosta y solomillo se nos ablanda un poco (sólo un poco) el corazón, viendo las sobrecogedoras imágenes de un niño famélico llorando, que manda la tradición que hay que programar en navidades, a ser posible en horario de máxima audiencia.
Pueden llegar a ser tan pesados como los operadores de telefonía y hasta consiguen que muchas veces amablemente les mandemos a freir espárragos.
Es cierto, las imágenes son terribles, pero las cifras lo son aún más:
En el mundo 168 millones de niñas y niños de entre 5 y 17 años trabajan.
Más de la mitad (85 millones) realiza trabajos peligrosos.
Un 5% son esclavizados o son reclutados para conflictos armados.
A falta de finalizar el año, en Afganistán han sido asesinados 700 niños en la lucha que libra el gobierno contra la insurgencia talibán.
La guerra yemení ha dejado a al menos 5.000 niños muertos o heridos.
África: En Sudán del Sur, desde 2013, 19.000 niños han sido forzados a alistarse y 2.300 han resultado heridos o muertos.
La República Democrática del Congo: Según los datos de Unicef, sólo en la región de Kasai 850.000 menores se han visto obligados a abandonar su hogar y 350.000 sufren por el hambre.
En Europa la amenaza fundamental está en la zona del Donbas al este de Ucrania. Allí, unos 220.000 niños viven bajo la amenaza de las minas y restos de explosivos que hacen de Ucrania uno de los países con más minas de la tierra.
Y más y más y ... mucho más...
Y por seguir con las miserias humanas, hasta
hay quien se ha atrevido a hacernos la lista "FORBES" de los niños pobres:

Es evidente que sin las ONGs el mundo sería aún peor, pero no somos la ciudadanía los que podemos acabar con el hambre y la miseria sino los Estados, especialmente los del mundo "rico". Hoy en día ya nadie habla del "0,7%". ¿Alguien se acuerda de qué se trata? En 1969 alguien tuvo la brillante idea de destinar el 0,7% del PIB de los países desarrollados para ayuda al desarrollo, cuestión que fue aprobada por todo el mundo, pero... siempre hay un pero cuando se habla de solidaridad... A día de hoy son muy pocos los países que lo han cumplido alguna vez. Si la información no me falla, en el mundo sólo hay 6 países que cumplen con este precepto: Suecia, Holanda, Noruega, Dinamarca, Luxemburgo y Reino Unido. Y, por supuesto, España es el país de la OCDE que menos aporta.
¿Qué cesto vamos a hacer con estos mimbres?










