CON EL VELLO DE PUNTA (III) ¿Á dónde van?


Estamos tan ocupados con las cosas importantes de la vida que apenas tenemos tiempo para vivir. Como decíamos el otro día, todo se ha convertido en angustia y miedo al... hoy, al... mañana... No tenemos tiempo de nada, ni aun estando en el desempleo.

 Devoramos nuestro tiempo sin apenas masticarlo, buscando el placer y la satisfacción en un futuro cercano que nunca llega. Somos el asno que aprieta el paso detrás de una zanahoria que nunca alcanzamos.

Si alguna vez lo hicimos, hoy ya no tenemos tiempo para pararnos, escuchar, estremecernos... sonreír. Pero... ¡¡¡Sí!!!, ¿no lo recuerdas? Hace tiempo, mucho tiempo, cuando todavía creías que podías cambiar el mundo tu sólo o ... o con un poco de ayuda, cuando escuchaste por primera vez aquella canción, cuando tu mirada se cruzó por primera vez con la de aquella mujer, con la de aquel hombre... Sí, ese fue el último día que recuerdas que te estremeciste. O... ¿quizá sólo fue el primero y luego ha habido muchos, pero que muchos más?

Bueno, pues párate un momentos unos segundos, unos minutos y pincha esta canción. Tal vez, te produzca una sensación similar o... tal vez no. Pero en cualquier caso te encantará.

A DÓNDE VAN
Silvio Rodríguez

¿a dónde van las palabras que no se quedaron?
¿a dónde van las miradas que un día partieron?
¿acaso flotan eternas, como prisioneras de un ventarrón?
¿o se acurrucan, entre las rendijas, buscando calor?
¿acaso ruedan sobre los cristales, cual gotas de lluvia que quieren pasar?
¿acaso nunca vuelven a ser algo?
¿acaso se van?
¿y a dónde van?
¿a dónde van?
¿en qué estarán convertidos mis viejos zapatos?
¿a dónde fueron a dar tantas hojas de un árbol?
¿por dónde están las angustias, que desde tus ojos saltaron por mí?
¿a dónde fueron mis palabras sucias de sangre de abril?
¿a dónde van ahora mismo estos cuerpos, que no puedo nunca dejar de alumbrar?
¿acaso nunca vuelven a ser algo?
¿acaso se van?
¿y a dónde van?
¿a dónde van?
¿a dónde va lo común, lo de todos los días?
¿el descalzarse en la puerta, la mano amiga?
¿a dónde va la sorpresa, casi cotidiana del atardecer?
¿a dónde va el mantel de la mesa, el café de ayer?
¿a dónde van los pequeños terribles encantos que tiene el hogar?
¿acaso nunca vuelven a ser algo?
¿acaso se van?
¿y a dónde van?
¿a dónde van?
 

10 comentarios:

Emilio Manuel dijo...

Si te paras, te dicen que no eres moderno, que no produces, que te has estancado, por eso hay mucha gente tirados por las esquinas.

Saludos

Camy dijo...

Javier, me ha encantado la canción de Silvio Rodriguez. Me he tomado mi tiempo. Es cierto que nos han enseñado a vivir deprisa y a tratar de ser los primeros. Siempre pensando en conseguir, sin disfrutar lo que se tiene.
He recordado un bello atardecer, muy lejano, en Santa Pola. Gracias.
Cuando estoy muy harta de todo, corro en dirección al mar, me siento en un banco y me relajo viendo su inmensidad. El mar es para mí, vida.
Un beso
PD Ahora, que puedo, me voy a relajar viendo fotos en N,Y.

A.L. dijo...

Preciosa canción de Silvio. Ya la conocía. Y si que conviene parar cada día y disfrutar de las pequeñas alegría y encantos que tiene. Esto se aprende con los años y afortunadamente se apreciar bastantes.
Buen texto.
Un abrazo

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Emilio Manuel:
Hay mucha gente por ahí, que necesita un poco más de poesía en su vida.
Un abrazo.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Camy:
Grandes momentos los que describes. No los pierdas.
Esas fotos, supongo que son las mías. Espero que te gusten.
Un beso.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola A.L.:
Muchas gracias. Un placer.

Katy Sánchez dijo...

¿A donde va? Unas se pierden, otras m¡no se escuchan y muchas se quedan grabadas en el corazón.
Gracias por traer a Silvio. Me encanta.
Un abrazo y gracias por tus palabras

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Katy:
Faltaría más.
Muchas gracias a ti.
Un abrazo.

Myriam dijo...

Bueno ... yo soy apóstol del "Slow down".
El estrés nos mata antes que cualquier otra cosa.
Sumado a eso de nunca estar conformes con lo que tenemos
y menos lo valoramos.
Bonita canción.

Besos

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Myriam:
Esto del estrés es un camino que tendremos que desandar.
Un beso.

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