¿CRISIS? P.I.B. versus F.I.B.

Últimamente se habla y se escribe mucho sobre la bajado o subida del Producto Interior Bruto (P.I.B.). A raíz de esto descubro que desde hace tiempo hay personas, personas relevantes, que ponen en entredicho este indicador como referencia para medir el bienestar. ¿Por qué? Porque el P.I.B. sólo se basa en la cantidad de elementos materiales que poseemos, lo cual no da razón en absoluto del nivel de bienestar de una sociedad. Desde hace 30 años expertos están buscando otras vías para medir el bienestar de la sociedad. Nació así, el concepto de Felicidad Interior Bruta (F.I.B.), concepto que propone medir la riqueza de las naciones por el bienestar real de los ciudadanos, por la alegría de vivir, por las sonrisas y no por el dinero, como hace el "todopoderoso" P.I.B.

Hace 35 años, en un aislado reino del Himalaya, Bután (Yo ni sabía que existía un país con este nombre), un carismático rey decidió que era más importante la Felicidad Interior Bruta que el P.I.B. Hoy, Bután es la democracia más joven del mundo y el exótico campo de pruebas de uno de los debates más interesantes del pensamiento económico global, un debate al que se han apuntado premios Nobel como Joseph E. Stiglitz o Amartya Sen y líderes occidentales como Nicolas Sarkozy o Gordon Brown (por cierto, personas nada sospechosas de pertenecer a ningún movimiento antiglobalización).

El 2 de junio de 1974, en su discurso de coronación, Jigme Singye Wangchuck (rey de Bután) dijo: "La Felicidad Interior Bruta es mucho más importante que el Producto Interior Bruto". Tenía 18 años y se convertía, tras la repentina muerte de su padre, en el monarca más joven del mundo. No fue un mero eslogan. Desde aquel día, la filosofía de la felicidad interior bruta ha guiado la política de Bután y su modelo de desarrollo. La idea es que el modo de medir el progreso no debe basarse estrictamente en el flujo de dinero. El verdadero desarrollo de una sociedad, defienden, tiene lugar cuando los avances en lo material y en lo espiritual se complementan y se refuerzan uno a otro.

La felicidad interior bruta se basa en dos principios budistas.
  • Uno, es que todas las criaturas vivas persiguen la felicidad. El budismo habla de una felicidad individual. En un plano nacional, corresponde al Gobierno crear un entorno que facilite a los ciudadanos individuales encontrar esa felicidad.
  • El otro, es el principio budista del “camino intermedio". Nos dice Lyonpo Thinley Gyamtso, ex ministro del Interior y de Educación: "Están los países modernos, y luego está lo que era Bután hasta los años setenta. Medieval, sin carreteras, sin escuelas, con la religión como única guía. Son dos extremos, y la F.I.B. busca el camino intermedio". Añade: “Lo que medimos afecta a lo que hacemos. si los índices únicamente miden cuánto se produce, tenderemos sólo a producir más”.
Por eso había que convertir la F.I.B. de una filosofía a un sistema métrico. Y eso es lo que encomendó el cuarto rey al Centro de Estudios Butaneses, que años después ha dado con un índice para medir la felicidad.

Se puede encontrar bastante literatura en Internet sobre cómo se desarrolla exactamente este sistema de medición, que en resumidas cuentas se basa en una encuesta de unas 180 preguntas a un % de la ciudadanía con preguntas relativas a:

1. Bienestar psicológico. 2. Uso del tiempo. 3. Vitalidad de la comunidad. 4. Cultura. 5. Salud. 6. Educación. 7. Diversidad medioambiental. 8. Nivel de vida. 9. Gobierno.

La primera encuesta se realizó entre diciembre de 2007 y marzo de 2008.

Como os decía, esto no nace y muere en Bután, hay todo un mundo creciente de expertos, políticos y ciudadanos preocupados con el tema. A así, el profesor Adrian White en la Universidad de Leicester (Reino Unido) en 2006 realizó una investigación que denominó “el Mapamundi de la Felicidad”. En esta investigación Bután resultó ser el octavo país más feliz de los 178 países estudiados (por detrás de Dinamarca, Suiza, Austria, Islandia, Bahamas, Finlandia y Suecia). Y era el único entre los 10 primeros con un P.I.B. per cápita muy bajo (5.312 dólares en 2008, seis veces menor que el español).

Esto no acaba aquí. Países, como Japón, están planteándose también incorporar la F.I.B. entre sus índices de progreso, conscientes de que su gran riqueza económica no es capaz de detener el incremento sostenido del número de suicidios y de enfermedades mentales o el progresivo aislamiento de una cada vez mayor parte de la población.

En este mismo sentido nos dice Eduardo Punset en su libro “el alma está en el cerebro” que en los años 90 se realizó un estudio en 64 países y se comprobó que los ricos no son más felices que el resto. Así, a pesar de que las posibilidades de tener más aumentan, “…las depresiones crecen exponencialmente en los países desarrollados”.

Pero, como ya he comentado más arriba, la misma inquietud empieza a ocupar las agendas de influyentes mandatarios y eminencias de la economía a nivel mundial. En febrero de 2008, el presidente francés, Nicolás Sarkozy, creó la Comisión Internacional para la Medición del Desempeño Económico y el Progreso Social, debido, en palabras de su director, el profesor de la Universidad de Columbia y premio Nobel de Economía Joseph E. Stiglitz, "a su insatisfacción, y la de muchos otros, con el estado actual de la información estadística sobre la economía y la sociedad".

Acabo aquí (¡por fin!) esta serie de artículos en los que he utilizado la “crisis” como "tapadera" para revisar conceptos que tenemos sacralizados en la sociedad actual (la productividad, el paro y el crecimiento económico), pero que son absolutamente revisables en función de lo que queramos SER. Estoy convencido de que algo se mueve ahí fuera y que hay muchos ojos puestos en esta alternativa de la F.I.B.

Y termino con una cita de unos de mis autores favoritos: John Kenneth Galbraith. Galbraith fue profesor emérito de economía de la Universidad de Harvard y autor de “la sociedad opulenta” (1960), libro de referencia cuando yo estudiaba, allá a finales de los 70. Pues bien, este afamado economista escribe en su libro “La economía del fraude inocente” (2004): “Las corporaciones han decidido que el éxito social consiste en tener más automóviles, más televisores, más vestidos, más armamento letal... He aquí la medida del progreso humano. Los efectos negativos (la contaminación, la destrucción del paisaje, la desprotección de la salud pública, la amenaza de acciones militares y la muerte) no cuentan. Por desgracia, hoy parece que damos más importancia a la producción de coches, microondas o dinamita que al arte, la educación, la ternura o al equilibrio en la vida. De nuevo, falta equilibrio, y precisamente por ello nos queda mucho por hacer para que las respuestas al “¿cómo estás?” sean encabezadas por un sincero “¡bien!”.

Bueno, y como comprenderéis, aqui en Euskadi en esto de la felicidad os llevamos años de ventaja, ¿qué digo, años?... SIGLOS. Os dejo un breve video explicativo.

12 comentarios:

Katy dijo...

"La idea es que el modo de medir el progreso no debe basarse estrictamente en el flujo de dinero. El verdadero desarrollo de una sociedad, defienden, tiene lugar cuando los avances en lo material y en lo espiritual se complementan y se refuerzan uno a otro".
Toda esta filosofía de vida y bienestar que has a has desarrollado ampliamente y con acierto lo anhelamos todos. Lo que pasa es que no depende solamente de los ciudadanos desarrollarla.
Yo me sumo al F.I.B. ya. ¿Donde hay que firmar?
Por cierto ese BIÉN con mayúiscuñas que bién.
P.D. Ya sabemos que estamos años luz de los vascos :)
Un abrazo y feliz semana

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Katy:
A ests horas sólo podías ser tu. Mi roconocimiento por "pasar" de la peli de las cuatro. Me consta por estos largos diálogos virtuales que tu eres F.I.B. Incluso que eres de los "vascos" que vemos la vida... versión "Vaya Semanita". Y es que, digo yo: quién no se identifica con esta forma de ver la vida.
Un fuerte abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Javier:

Algo está cambiando y el modelo de éxito actual irá cayendo como el PIB. Para que se pueda instaurara el indicador del F.I.B todavía nos tenemos que quitar mucha tontería y mirar si ha subido la solidaridad, el sentido común, la colaboración y han bajado los indicadores del egoismo, la envidia, la avaricia y la soberbia.

El día que ocurra esto, subirá la bolsa de los valores y por consiguiente nuestra Felicidad Interior Bruta.

Claro que en Euskadi como doce Katy, estáis a años luz de nosotros. (no se quien hace los guiones pero es/son unos cracks)
Un abrazo

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
Estoy totalmente contigo en que algo está cambiando. No sé si lo suficiente pero ahí está. En lo de "quitar mucha tontería y mirar si ha subido la solidaridad, el sentido común, la colaboración y ver si han bajado los indicadores del egoismo, la envidia, la avaricia y la soberbia" estamos totalmente de acuerdo. Y por supuesto, a los guionistas de Vaya Semanita ya me gustaría conocerlos a mi. Aunque parezca mentira se superan semana a semana.
Un abrazo.

Alberto Barbero dijo...

Me pongo a buscar en google y todas las primeras entradas traducen FIB en "Festival Internacional de Benicássim" que, claro, está mucho más cerca de la manera "corriente" de entender la felicidad, más bien cerca de consumir productos hechos por otros para nuestro tiempo "libre"...

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Alberto:
Voy a tener que hablar con los de Google para que se sumen al proyecto de la Felicidad Interior Bruta... gratis, por supuesto.
Un abrazo.

Josep Julián dijo...

A veces pienso que sabemos muy bien lo que nos conviene y donde está la felicidad pero por alguna razón acabamos regresando a los errores. Será que en esta sociedad nos gustan las rubias pero nos casamos con las morenas.
Un abrazo.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Josep:
... y luego nos pasamos el día quejándonos y soñando con tener una amante rubia.
Un abrazo.

JLMON dijo...

Me ha parecido sorprendente por un lado, pero totalmente "humano" por el otro.
Por cierto, Galbraith era un FIB convencido. Yo tuve la oportunidad de ser su alumno durante dos semestres y es algo innolvidable.
Un abrazo

MaS dijo...

buenas Javier,
mira yo que pensaba que iba ser muy sobrio mi comentario, simple, y sinceramente, porque iba a llegar aquí a decirte que me ha parecido muy bien expuesto, muy cercano y fácil... y además pensaba añadir que lo del FIB, me ha dejado asombrada, no porque no lo conociera a nivel, vamos a decir que local, sino porque desconoscía que fuera un índice que se utilizara en otras "esferas"... impresonada sigo.
A donde llego es que aterrizando en los comentarios, os leo lo de rubias y morenas...y bueno,eso, me ha sacado la sonrisa.

Buen trabajo, buen FIB.
un abrazo del otro lado de la ria,
m.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Jose Luis:
Una aspiración a la que nunca he podido aspirar (valga la redundancia): ser alumnos de Galbraith. Recuerdo que las únicas lecturas que me motivaban de estudiante eran las de Sampedro y Galbraith.
Me descubro ante tal honor.
Un abrazo.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola María:
Pues lo de las otras esferas a mi también me ha sorprendido mucho y muy agradablemente. Quiero creer que algo se está moviendo ahí fuera. Y bueno, lo de las rubias y las morenas, en fin..., que la cabra siempre tira al monte ¿no te parece?
Un abrazo.

Publicar un comentario

Después de pulsar PUBLICAR UN COMENTARIO, pulsa TAB hasta ver bien la palabra de verificación. Gracias.