¿CRISIS? MALDITA PRODUCTIVIDAD


En las próximas entradas tendréis la oportunidad de disfrutar de los dibujos de mi amiga Bakartxo Villar.
Bakar tiene un estupendo blog llamado 7 botas para tecla que descubrí hace un año y que os recomiendo que visitéis, porque sus maravillosos dibujos tienen algo especial que les hace... diferentes... atractivos... humanos... no sé. Simplemente me encantan.



Repaso mis dos antiguas entradas en las que hablaba de la CRISIS ("¿CRISIS?, ¿QUÉ CRISIS?" y "¿CRISIS? ¡VAYA TIMO!") y pienso que sobre este asunto hay muchas cosas de las que se puede y se debe de hablar más allá de los mensajes que se nos presentan desde los púlpitos de la sabiduría y desde la política tradicional de Izquierdas y Derechas, que al fin y al cabo tienen un discurso muy parecido, como si otro modelo económico no fuese posible. Algunas de estas reflexiones voy a tratar de compartirlas con vosotros en las próximas semanas.

“Bertrand Russell ya sugirió hace tiempo que si en un país se creara una maquinaria capaz de producir tantos zapatos como antes, pero en la mitad de tiempo, un gestor humanista decidiría no aumentar la producción a cambio de ganar en tiempo libre, mientras que un mercantilista duplicaría la cantidad e impondría su venta mediante los muchos trucos persuasores de la publicidad”. Esto nos lo cuenta Jose Luis Sampedro en su artículo “Técnica y Globalización”. Revelador, ¿verdad?

Estaremos todos de acuerdo, entonces, en que las tecnologías están facilitando que la productividad aumente sin tregua. Sólo en los últimos 30 años la tecnología ha evolucionado más que en toda la anterior historia de la humanidad, lo que ha provocado que nuestra capacidad productiva haya crecido casi hasta límites insospechados. No es menos cierto que este incremento de la productividad la estamos utilizando sólo para producir y producir más cada día, compitiendo con regiones y países que a su vez también pugnan por intentar colocar sus productos. Generándose una espiral sin fin, que sin lugar a dudas en algún momento tendrá que detenerse, aunque sólo sea porque los recursos se acaban o porque el planeta no da más de sí… o por las dos cosas a la vez.

Dentro de esta espiral prima un slogan dentro de los países más avanzados: “el que se mueve no sale en la foto”. Es decir, quedarte fuera del núcleo de países que están en el pelotón de cabeza, aunque sea sólo por un momento, hace que te quedes en el “corte” y pierdas muchas posibilidades de “desarrollo”. Sí, del “desarrollo”, sinónimo de “crecimiento económico”.

Y ahí estamos metidos, en la espiral de la productividad, con una única obsesión: Conseguir más con menos. Por lo tanto, cuantos menos estemos trabajando, si trabajamos mucho y producimos mucho, podríamos abastecer las necesidades de un público creciente, podríamos abastecer las necesidades de la humanidad entre unos pocos. El inconveniente es que esto genera desempleo.

Y así, siguiendo este camino (más bien una pista de hielo, por lo de los "patinazos"), continuamos trabajando casi el mismo número de horas que hace 40 años (excepto los funcionarios, que son de otra "casta"). Incluso nos amenazan con retrasar la jubilación en una huída hacia delante a pesar de los terribles niveles de desempleo existentes.

Y la vida sigue, entre debates estériles sobre cómo solucionar la Crisis: ¿Subimos o bajamos los impuestos? ¿Despido libre o no?... Y en el fondo, la puñetera productividad, que, por cierto, ahora se le ha dado en llamar INNOVACIÓN, que al fin y al cabo lo único que pretende es hacer frente a la creciente pujanza de países que antes eran pobres y que de repente (¡oh desgracia!), han decidido dejar de serlo. ¡Serán insensibles!

Decía Luis Racionero en su libro DEL PARO AL OCIO, allá por el año 83 (o sea, hace 27 años, del cual hablaremos en la próxima entrada): "Que no nos digan que somos utópicos, porque la utopía es precisamente empecinarse en mantener el pleno empleo a 40 h. semanales, cuando enormes fábricas automatizadas emplean 10 operarios donde antes se ocupaban un millar". Y sigue más adelante: "Se necesita un cambio de mentalidad, el abandono de los valores puritanos laboralistas del protestantismo nórdico, que si bien fueron útiles para realizar la Revolución Industrial, ahora, se han convertido en la causa del paro".

Productividad: maldita productividad. ¡Que alguien humanice la economía, por favor!
                                                                                                                                (Continuará)

Mientras tanto, podéis admirar nuestro concepto de la productividad en Euskadi, según los amigos de "Vaya Semanita", claro.

8 comentarios:

JLMON dijo...

La productividad nos ha llevado a la sobreoferta que es la pandemia de nuestros días y ha obligado a buscar ingeniosos pelotazos en el reino financiero.
La cuestión es cómo potenciar el talento de las personas sin producir siempre lo mismo.
Bueno, una de las cuestiones....
Cuidate, Javier

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola JLMON:
Yo no me siento capacitado para responder a esa pregunta, pero estoy seguro de que tiene respuesta. Intuyo que puede suceder que esa respuesta no guste a muchos de los que detentan el poder económico. Y si eso es así, estamos en un callejón sin salida.
Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Javier:
Producimos cinco veces más de lo que consumimos. La sobre oferta de la que habla José Luis lleva a crisis como estas. El problema es que todos quieren estar en la foto aun a sabiendas de que los pueden sacar. Productividad, innovación ¿cual es el objetivo final?

Ahí dejo la pregunta
Un abrazo

Katy dijo...

Hola Javier, yo no tengo ni idea de economía, y menos se economía mundial. Lo que se desde hace unos años por intuición es que nuestro sistema económico va de mal en peor y que esto es como una olla de presión a punto de estallar. Cuando ocurrra los cerebros pensantes tipo Einstein encontrarán nuevas formulas para que podamos comer todos.
Y creo que lo justo si es como Fernando dice que producimos 5 veces más de lo que consumimos la innovación sería repartirlo.
Un abrazo y buena semana.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Fernando:
Buena pregunta.
Si nos la hiciésemos más a menudo igual nos iría un poco mejor.
Mi opinión es que el objetivo es vivir bien y disfrutar de la vida, pero nos hemos quedado a medio camino.
Un abrazo.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Katy:
Yo creo que no hace falta entender de economía para darnos cuenta de que así no vamos a ningún sitio.
Me ha gustado mucho eso de que la innovación sería repartirlo. ¡Qué razón tienes!
Un abrazo.

Josep Julián dijo...

Hola Javier:
Casi nada lo del ojo... Lo que planteas tiene mucho que ver con la idea de que estamos en un fin de ciclo. Cada día que pasa y a cada cosa que leo estoy más convencido de ello.
La humanización de los sistemas productivos me temo que se convierte en poco menos que una utopía porque cada vez son más los países emergentes que, dicho en plata, equivale a que están dispuestos a producir lo mismo que nosotros pero mucho más barato.
En estas condiciones, se impone un cambio de modelo, sí, pero me temo que nadie sabe hacia dónde. Y a pesar de todo hay que ser optimista.
Un abrazo.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Josep:
Esto es como la caída del imperio romano, que sabemos que se va a producir pero ni cuando ni cuánto va a durar. Yo me temo que será un proceso largo que no veremos finalizar. ¿O si?
Un abrazo.

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